Mostrando las entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas

miércoles, septiembre 06, 2017

Cumplir años en Nueva York!


Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la Tierra con la vista mirando al Cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver.–Leonardo Da Vinci.



Era el último día con las chicas en New York, al otro día temprano por la vamos los cuatro para San Francisco en nuestro periplo por la costa oeste. Además, era el cumpleaños de Walter, que si leyeron el anterior post lo arrancamos a las 12:00 de la noche en el observatorio del Empire State.




Ese día teníamos planes que él no conocía ya que la idea era sorprenderlo. Algunas cosas sin embargo fueron modificando y enriqueciendo la jornada. Teníamos entradas para ver a los Yankees en su estadio alrededor de las 20 horas así que por un lado Luciana y María del Carmen fueron a retirar los tickets que habíamos comprado via web antes del viaje.
En tanto, nosotros cuatro decidimos ir en busca del banco y la pequeña plaza frente al puente de Queensboro  donde se tomó la postal de la película de Woody Allen Manhattan, en la que el director hace un homenaje magistral a la ciudad.


 Era una de las cosas para mí más importantes durante estos días en la ciudad. Cuando llegamos al lugar, había una plaza muy pequeña desde la cual no se veía ni  parcialmente el puente, y claramente no correspondía a la toma de la escena que yo perseguía.
Pero cuando uno busca la información en la web dice que fue filmada en Sutton Park. Y la Sutton Place Park North definitivamente no podía ser el lugar. Está en la E 53 St y el East River.
Dimos vueltas por allí, pero cuando ya estábamos a punto de abandonar, me asome un poco más y note que abajo, a orillas del río se podía ver una pequeña plaza, la cuestión era como llegar hasta ahí... Entre al garaje de un edificio y le pregunté a un señor que trabajaba allí.
Recuerdo que terminamos hablando en italiano primero y en español después, su mujer era argentina y el italiano. Nos indicó que bajáramos por una especie de escalera túnel dando la vuelta a la manzana y allí logramos llegar exactamente al lugar donde se filmó la escena.

Atención! si quieren llegar deben ir por la E57 St hasta que termina sobre el río y allí verán a la derecha la escalera donde bajar y caminar a la vera del río hacia el Norte unos cien metros y verán allí el lugar del Manhattan Movie Spot que está a la altura de la E58 St. Igualmente les dejo un foto del mapa. En google lo ubican como Riverview Terrace.


Debo decir que tanto Julián como Agustina se coparon con mi locura y nos ayudaron a Wally y a mí con las cámaras y los celulares a buscar la mejor foto. Hay que tener en cuenta que era un día completamente despejado y luminoso, contrariamente a la madrugada con neblina con la que se produjo especialmente en el fin por lo cual la foto no es exactamente igual pero para nosotros es realmente maravillosa. El sitio es muy especial, ya que ese puente tiene una arquitectura peculiar. El puente de Queensboro, también conocido como el puente de la Calle 59, es un puente en celosía sobre el East River
fue construido en 1909. El puente conecta a los barrios de Long Island City en el borough de Queens con Manhattan, pasando sobre la Isla Roosevelt.

No fue Allen el primero en ponerlo en un film . Su historia con el cine viene de The Great Gatsby . Mientras cruzaba el puente, Nick Carraway afirma: "La ciudad vista desde el puente de Queensboro es siempre la ciudad vista por primera vez, en su primera promesa salvaje de todo el misterio y la belleza del mundo". Hay mucho de cierto en la afirmación, nosotros entramos a la ciudad y nos fuimos de ella por él.
El  de Queensboro Bridge es también el tema de la canción de Simon y Garfunkel " The 59th Street Bridge: Feelin 'Groovy ".
Luego de tomar las fotos recorrimos el camino hasta la E53 St y la 3rd Av  donde nos encontraríamos nuevamente los seis.
Dato útil : en esa esquina hay una farmacia ( esas que venden además todo lo que se te ocurra) se llama Duane Reade y tiene muy buenos precios de perfumería.
Volviendo a la ruta de ese día la cosa es que por un tema de documentación y voucher hubo que ir dos veces a retirar las entradas y entonces se nos fueron corriendo los horarios.

Volvimos a separarnos para encontrarnos nuevamente exactamente al otro lado de la isla, sobre el río Hudson en el Manhattan Cruice terminal para tomar justamente un crucero alrededor de toda la isla.
Cuando llegamos, el barco para dar la vuelta a la isla ya se había ido y no nos daban los tiempos para el siguiente.
En ese momento partía un barco hasta la estatua de la libertad, pero ya habíamos hecho ese recorrido queríamos algo nuevo. Con Luciana vimos en la guia del New York Pass otra opción que salía de un puerto 81 (Pier 81)  y decidimos ir las dos a averiguar. Cuando llegamos pudimos retirar tickets para salir en una lancha taxi hacia el sur de la isla que tiene una parada en el puente de Brooklyn.

Mientras  Luciana volvía hasta el otro puerto a buscar al resto ( unas doce calles de las cortas de NYC)  yo me senté en el hall y disfrute de un concierto de piano al lado del río que aún hoy recuerdo como un momento muy especial. Inevitablemente pensé en mi madre y como amaría tocar ese piano de cola, y en ese momento exactamente comenzó a sonar Autumm Leaves una versión de jazz que ella solía ejecutar en el piano de casa y que amaba muchísimo.  Cerré los ojos y por un momento sentí que eran sus manos las que tocaban aquella melodía para mi...de algún modo por extraño que parezca yo sentí que estábamos juntas en Nueva York....luego el pianista siguió tocando algunos temas clásicos y terminó con un bolero.
En ese momento volvieron todos, nunca voy a olvidar a Julián con una caja del tamaño de una pizza grande llena de papas fritas y pollo empanado a medio terminar que nunca supe bien como llegó a sus manos pero claramente no quería tenerla mas....me hizo reír mucho!  Luciana dijo "aquel es nuestro barco" y salimos corriendo
y subimos.
Nosotros lo teníamos incluido en en NY Pass pero sino les cuento que es el  único crucero que le permite bajar, explorar y subir de nuevo. Sale cada minutos y no es necesario comprarlos con anticipación. Elegimos subirnos a la parte exterior ya que el día era inmejorable y disfrutamos del paseo de 70 minutos alrededor de la ciudad para ver los vecindarios más populares, las atracciones costeras y los puentes. Justamente nos bajamos en el de Brooklyn. Ocurre que andábamos con el tiempo justo para bajar allí y tomar el metro hacia el Bronx para llegar al estadio de los Yankees . Walter no sabía dónde íbamos. El recorrido del barco fue una experiencia verdaderamente increíble. Veíamos la ciudad desde el agua, con sus rascacielos infinitos completamente iluminado por el sol, eran como miles de espejos.

Cuando llegamos a la punta de la isla, justo al Downtown , la vista
del skyline de Wall Street encima nuestro era deslumbrante. La Freedom Tower erguida irradiaba luz. Pero no era todo lo que que esa navegación nos ofrecería . unos minutos después se presentó ante nosotros el Brooklyn Bridge en todo su esplendor mientras avanzábamos hacia el para atravesarlo  estábamos eufóricos de felicidad.
No sé si alguna vez veré un puente tan cinematográfico, y en este caso estoy completamente segura que ni uno de todos los puentes del Sena son tan especiales como el de Brooklyn.

Bajamos cerca del Pier 2, compramos unos jugos en un puesto
sobre el Promenade Y nos fuimos caminando unos 10 o 15 minutos adentro del barrio de Brooklyn en busca del metro, hicimos las combinaciones necesarias para llegar al Bronx sobre la hora. Esta vez cruzaríamos la ciudad de sur a norte completamente, a medida que íbamos nos acercándonos, iban subiendo simpatizantes con las remeras y las gorras de los Yankees, el metro se llenó, nos preguntábamos si Walter sospechaba algo pero realmente él no tenía la menor idea de adonde lo íbamos a llevar.

Cuando estábamos por llegar recibí un mensaje que era el regalo de cumpleaños inesperado ese que no planificamos, Boca Juniors acababa de salir campeón del fútbol en Argentina así que tanto Walter como Julián se pusieron a cantar "dale campeón y no sé cuántas otras canciones de la bombonera", mientras bajábamos en medio de la estación de metro.

 Walter venía sentado de espaldas a la ventana donde se podía ver el imponente estadio desde adentro del metro ( que ahí sube a nivel de la ciudad) , pero al salir todos juntos tampoco se dio cuenta en medio de los festejos xeneizes.
Pero unos minutos después vio el enorme estadio y se desayuno de nuestro regalo, estaba asombrado y feliz al mismo tiempo. Nos dirigimos a la entrada del estadio, y Julián no pasó la seguridad porque llevaba una cámara Go Pro por lo cual tuvo que ir a un local cercano alquilar un locker mientras nosotros los esperamos en el Hall de acceso al estadio, que además de ser enorme cuenta con muchísimas tiendas de merchandaising.
No sé cómo ocurrió pero de pronto veo a Agustina rodeada de hinchas de los Yankees haciendo poses con ella en el medio, nos reímos como locos, Agus se compró el dedo famoso guante y llevaba también la gorra oficial. Cuando Julián volvió subimos por un ascensor increíblemente espacioso hasta el último piso, el 4° en donde teníamos nuestras localidades.
El Yankee Stadium es el parque donde juegan como locales los New York Yankees, pertenecientes a las Grandes Ligas de Béisbol de América del Norte. Inaugurado en 2009, suplantó al estadio del mismo nombre que funcionó en el período 1923-2008, y estaba anexo al actual estadio en su parte sur. Tiene capacidad para 54.251 espectadores, el tercero más grande de las Grandes Ligas.

Es el inmueble más caro jamás construido en la historia del béisbol
y el segundo recinto deportivo, a nivel mundial, detrás del Estadio de Wembley.
Esa noche los locales jugaban con Los Angeles Angels.
Creo fue una vez que nos sentamos creo que a Wally le cayó la ficha. Era increíble estar ahí, el estadio estaba completo, el partido había comenzado recién, las luces las pantallas gigantes, la música, el público todo es un espectáculo deportivo que ofrece mucho más que eso.
 Los partidos de béisbol suelen durar tres y hasta cuatro horas, nosotros ya teníamos reservas para la cena en un restaurante en el Est Village o sea otra vez en la otra punta de la ciudad ,esta vez había que recorrer la de norte a sur ( afortunadamente siempre hay metro o subway como le llaman allí ) Seguimos con atención el juego pero también el espectáculo que se daba a nuestro alrededor. Teníamos hambre pero realmente no comimos. El hot dog y las cervezas tenían los precios mas desorbitantes del universo, además en un rato estaríamos cenando.

En el comienzo del partido los locales no lo estaban pasando bien. Los Angels  era el equipo que venía ganando los tantos . un rato después con el estadio completamente iluminado y ya de noche Walter le explicaba a Julián como era exactamente un homerun y al mismo tiempo yo le comentaba a María y a  la chicas :¡ Ojalá al menos podamos ver uno!  En ese instante fue que el bateador se lanzó mientras el otro corría base tras base, tras base, tras base hasta lograrlo. El  estadio estalló no solamente con el fervor del público sino con la música y las luces en un concierto espectacular. Cantamos con la gente alentábamos con el típico Let's Go Yankees! y un rato después volvíamos nuestros pasos para tomar el metro hacia el lugar donde cenaríamos por el cumpleaños. Realmente es una experiencia altamente recomendable sepas o no de beisbol por el espectáculo que brindan y si sacás las entradas con anticipación seguramente podrás obtener buenos precios. Se vé perfectamente bien de todos lados.


Además del cumple de Wally  despediríamos nuestra semana con las chicas en la gran manzana. El balance había sido fantástica había muchos motivos para brindar. El restaurante que habíamos elegido se llama a Milon y es de comida india y asiática por extensión.


Nuevamente sorprendimos a Wally cuando vio un millón de lucecitas de colores y todo preparado como para un festejo. Nos atendieron fantástico, Luciana se ocupó de elegir los platos del menú y la cena fue exquisita, llena de brindis y la gente del lugar le canto el cumpleaños feliz en la versión hindú. Es el típico lugar donde la gente que no tiene donde festejar o con quien en la ciudad ya se cumpleaños o día festivos encuentra compañía y todo montado. Uno puede llevar sus propias bebidas y no te cobran nada, incluso te sirven agua fría toda la noche.
Creo que fue el cumpleaños de Wally más asombroso estando de viaje.

Datos útiles: Milon Restaurante
93 1st Ave, Nueva York, NY 10003-2922
+1 212-228-4896
http://www.milonny.com/


Cuando salimos, caminamos unas calles  en busca de un candado que necesitaba Mari para el otro día pero creo que también caminamos para que esa noche no se teminara nunca. Y si de deseos se trata , Nueva York está siempre lísta para cumplirlos . De pronto nos encontramos con Zoltar!! Quien  no vio "Quisiera ser grande "(Big) con Tom Hanks?


Al introducir la moneda la cabeza del adivino empezará a moverse y recitará algunas palabras a la vez que se ilumina su bola de cristal. Por último y antes de dejar de moverse, dispensará un ticket de la fortuna preimpreso. Cada uno de nosotros cumplió el ritual. Era la frutilla del postre de aquel cumpleaños....seguimos camino. 
Aquí la escena de la peli!


Y aquí mi encuentro con Zoltar




Julian y yo nos detuvimos un poco mirando unos muebles que habían dejado en la basura. Estaban como para usar!  Seguimos caminando y volvimos en el metro allí nos despedimos de las chicas que al otro día casi a las 12:00 de la noche volverían a volar a Buenos Aires. Ellas todavía tenían un día más para recorrer New York nosotros cuando llegamos al hotel teníamos que cerrar el equipaje porque a primera hora nos venía buscar el auto para llevarnos al aeropuerto de Newark en New Jersey. Yo me quedé abajo arreglando justamente con el conserje de la noche ese Transfer. Aún hoy recuerdo lo cómoda que me sentía hablando en inglés con el. Después de siete días por primera vez me sentía cómoda y hablaba bastante fluido.



Cuando subí a la habitación, como siempre Wally tenía el equipaje totalmente controlado, dejaríamos una maleta de guardia en el hotel hasta el regreso y viajaríamos con una sola .
Cuando me acosté recuerdo claramente que por primera vez hice un balance de todo lo que habíamos vivido aquellos siete días. La ciudad me había fascinado, y eso que cuando uno viaja con la expectativa muy alta generalmente sucede lo contrario.La felicidad de compartir la experiencia del viaje de mis sueños con nuestros amigos de toda la vida y nuestras hijas era indescriptible.
Vendrán seguramente más viajes con ella y también con sus hermanos. Y con nuestros amigos y sus otros hijos,  pero en cualquier caso, pase lo que pase en el futuro, cuando la rueda de la vida gire, y vuelva a girar, en nuestra memoria sonarán los acordes de las sirenas ruidosas de Manhattan, de los infinitos pájaros cantores del Central Park, de las almas que cantan góspel cada domingo en el Harlem, y q casi como una plegaria y podremos decir   "Siempre nos quedará el New York." 

En NYC nos alojamos en le Hotel Amsterdam Court   WebSITE
Las chicas se alojaron en el HI Hostel NY  891 Amsterdam Ave, New York
Teléfono: +1 212-932-2300
Volamos por LATAM airlines

lunes, agosto 14, 2017

Los miradores de Nueva York : Rockefeller Center y One Trade Center

"Hay algo en el aire de Nueva York que hace que dormir sea un desperdicio" Simone de Beauvoir

Luego de almorzar en el Harlem tomamos el metro hacia el Midtown para visitar el Rockefeller Center. Era la primera visión que tendríamos de la Gran Manzana desde el aire.

Bajamos del metro y caminamos un par de cuadras. Enseguida Juli me hizo mirar hacia un costado y allí apareció el edificio que siempre soñé conocer: el Chrysler.

El Edificio Chrysler, diseñado por el arquitecto William van Alen, es un ejemplo clásico de la arquitectura art déco y muchos arquitectos contemporáneos lo consideran uno de los mejores edificios de Nueva York. Con su aguja de 56 mts de altura y que se realizó por dentro logró ganar la competencia del edificio mas alto en aquel momento. Se considera con frecuencia uno de los mejores ejemplos de la arquitectura art déco.
​ El exterior del edificio tiene muchos ornamentos heroicos, aproximadamente cincuenta en total, que sobresalen de las cuatro esquinas del edificio en cinco plantas diferentes de un modo similar a las gárgolas de las catedrales góticas.
Las esquinas de la planta 61 están decoradas con sendos pares de águilas esculpidas por Kenneth Lynch, que tienen una longitud de tres metros y una envergadura de 4,5 metros; en las esquinas de la planta 31 figuran réplicas de las decoraciones del capó de los vehículos Chrysler de 1926;  mientras que en las esquinas de la planta 24 hay piñas de tres metros de altura, símbolos de la hospitalidad, que fueron fabricadas en el sitio.
El elemento más reconocible del Edificio Chrysler es su corona. Compuesta de siete arcos concéntricos aterrazados, el diseño de Van Alen consiste en una bóveda de arista cruciforme que tiene siete arcos concéntricos, colocados uno encima del otro con retranqueos entre ellos.

​ El revestimiento de acero inoxidable está nervado y remachado con forma de rayos de sol, con muchas ventanas triangulares. Toda la corona está revestida con el metal plateado «Enduro KA-2», un acero inoxidable austenítico desarrollado en Alemania por Krupp y comercializado con el nombre comercial Nirosta (un acrónimo del alemán nichtrostender Stahl, que significa «acero inoxidable»),​ que tiene un 18 % de cromo y un 8 % de níquel, razón por la cual también se conoce como «acero inoxidable 18-8»
Cuando se inauguró el edificio, contenía un mirador público en la planta 71 llamado Celestial, que cerró al público en 1945.​ Se podía acceder al mismo por un precio de cincuenta centavos, y los visitantes podían rodear toda su circunferencia recorriendo un pasillo con techos abovedados, que fueron pintados con motivos celestes y de los que colgaban pequeños Saturnos de vidrio.
Lamentablemente hoy ya es posible visitarlo.
En el cine ha tenido muchas apariciones pero nunca ha sido protagonista principal. Yo recuerdo una
 una larga escena con Sandra Bullock y Hugh Grant, que discuten su amor por el icónico edificio mientras lo sobrevuelan en helicóptero en  una comedia titulada Two Weeks Notice (2002). Ha quedado como el gran actor de reparto del cine rodado en Nueva York.


Cuando estábamos a un par de calles del Rockefeller Center  notamos que aparecían las tiendas mas lujosas que hayamos visto. Me quedé mirando una vidriera de una casa que mostraba anillos de compromiso de diamantes tan asombrada que me quedé relegada en la caminata. Hasta las famosas tomas de agua para los bomberos eran lujosas.
Pasamos por el Radio City Hall . El complejo es un destino turístico, debido a los numerosos decorados de la Rockefeller Plaza, la vista ofrecida por el observatorio del Edificio GE, y además de las muchas actividades estacionales, como la pista de patinaje sobre hielo o el gran árbol de Navidad, que cada año congregan a millones de personas. Cuando nosotros lo visitamos se encontraba la famosa y gigante obra  titulada 'Bailarina sentada de 45 metros de altura artista Jeff Koons.
Los brillos metalizados, y los casi catorce metros de altura de la pieza acaparan las miradas de la multitud de transeúntes que pasean frente al Rockefeller Center.
Con la figura de la bailarina sentada colocándose una zapatilla, Jeff Koons vuelve a situar, por tercera vez, una obra de grandes dimensiones en uno de los lugares más transitados de Nueva York.
El hinchable pertenece a la serie "Antigüedad" y se inspira en una pieza de porcelana de principios de siglo encontrada en una fabrica rusa, a la que el artista ha dedicado con anterioridad varias piezas en distintos formatos.
El material escogido para esta instalación gigante es el nailon, fibra que le proporciona el efecto luminoso de un espejo.
Nos tomamos fotos imaginando la misma plaza en plenas fiestas de fin de año convertida en una pista de patinaje y el árbol  navideño. Parece increíble. La plaza es bellísima. La historia del Rockefeller Center es fascinante .

El complejo original fue diseñado como una "ciudad dentro de otra ciudad." Por primera vez en la historia de Manhattan se junta un gran grupo de edificios, que combina oficinas, y centros comercial y de ocio. El plan general debía ser sistemático, en conformidad con el estilo City Beautiful y bajo la influencia del estilo Bellas Artes. La arquitectura y la decoración de las fachadas, sin embargo, se hicieron eco del estilo Art Decó, muy famoso en la década de los años 1930. Un sistema de pasarelas conectaría los tejados de los edificios, tomando como referencia a los Jardines colgantes de Babilonia. El objetivo inicial de los Rockefeller y sus socios fue hacer del distrito el segundo mayor centro económico de Manhattan después de Wall Street.
En el edificio Concast ( que alberga la sede mundial de la cadena de televisión NBC) del complejo se encuentra a 260 metros de altura un mirador llamado Top of the Rock. Luego de subir por el ascensor hay un tramo de escalaleras.
La entrada al Top of the Rock se encuentra en el vestíbulo del Edificio GE. Fíjate en la enorme lámpara de Swarovski que decora la estancia, con más de 14.000 cristales centelleantes. Tras pasar el control de seguridad, durante la cola para tomar el ascensor, verás una pequeña exposición sobre la historia del Comcast Building y sus curiosidades. Esta exposición solo puede visitarse antes de subir al ascensor.

Tenés antes de subir al ascensor la posibilidad de tomarte una foto simulando que te encuentras suspendido en un andamio en lo alto del edificio (el precio de la foto no está incluido en la entrada). La famosa fotografía Lunch atop a Skyscraper (o Almuerzo en lo alto de un rascacielos), que muestra a once obreros comiendo sobre una viga suspendida a 256 metros de altura sobre las calles de Nueva York, se tomó durante la construcción del Edificio GE, del Rockefeller Center, en 1932.
La foto es impactante y se convierte en la temática de los souvenirs del lugar. Parece mentira que haya sucedido! Por cierto, en el mirador hay un local vidriado para comprar los recuerdos fantástico y está totalmente decorado por Svarosky que es su sponsor oficial.
Subir al ascensor es toda una experiencia, ya que superarás un desnivel de más de 200 metros en solo un minuto, mientras el vacío se llena de luces de colores y de proyecciones de otros tiempos. El ascensor te dejará en el piso 67, y a partir de aquí, puedes moverte libremente entre los pisos 67 y 70.
Los pisos 67-69 son acristalados, mientras que en la planta 70 se encuentra el famoso mirador al aire libre.
Las vistas son de 360 grados y el piso 70 te deja sin aliento. Nosotros subimos una tarde absolutamente despejada y celeste. La vista hacia el Central Park es una postal de lo que significa para esta ciudad ese pulmón verde.

El Chrysler lamentablemente dentro de Manhattan no es posible verlo despejado por el antipático Edificio Metlife que lo tapa parcialmente. Solo desde la otra orilla puede verse libre en el skyline. 
Pero el protagonista principal de este mirador es el emblemático Empire State que puede verse y notar su figura imponente en el cielo de la ciudad. Mas hacia el downtown se erige la torre mas alta de Nueva York: El One Trade Center ( donde estaban las dos torres gemelas) o Freedom Tower entre muchos rascacielos.
Dicen que el mejor horario para subir es el atardecer. Por otro lado este mirador te permite quedarte cuanto tiempo gustes. Es muy disfrutable y en mi opinión la mejor vista de la ciudad porque su ubicación en el Midtown lo convierte en el sitio ideal.
El Empire State tiene tal vez la misma vista pero a ese entorno le falta algo....él mismo!

Datos útiles:

Lo ideal es comprar las entradas con anticipación. Nosotros teníamos el New York Pass por lo cual no hicimos , en ambos casos te evitas largas filas. El sitio oficial del Top of de Rock se los dejo en este link 
Top of the 
Rock 30 Rockefeller Plaza, Nueva York, NY 10111 Entrada por la calle 50, entre la quinta y la sexta avenida

Cuando bajamos del mirador esperamos a Agustina que no subió porque sufre de vértigo a las alturas y no hubo forma que se animara y nos esperó tomando un helado. Arrancamos cruzando toda la plaza para ir en dirección hacia Wall Street para ver el One Trade Center ya que teníamos entrada para esa tarde. De camino nos cruzamos con una avenida cortada por una feria de artesanos y vendedores, nos costaba mucho mantenernos los seis juntos y realmente el tiempo se nos escurría.
Luciana decidió que se iría a visitar la Biblioteca Pública  ( había que caminar unas cuantas y los pies ya a esas alturas nos pedía auxilio)  nos encontraríamos en el edifico a la hora de la visita.

Nosotros tomamos el metro en dirección al downtown , hicimos una combinación, y como era domingo la frecuencia era mucho menor y finalmente llegamos sobre la hora. Luciana no estaba, y no sabíamos si estaba adentro o no había llegado. Como Agustina no iba a subir al mirador mas alto de Nueva York se quedó esperando abajo con su entrada. Le expliqué lo que ocurría al personal de la puerta. Ocurre que las entradas allí se compran con día y horario para la subida. Como sucede en todos los lugares en la ciudad, este señor no solo me ayudó sino que me resolvió el problema. Finalmente Luciana desde el metro avisó que estaba llegando y la esperamos unos minutos y subimos todos juntos. Agus se fue a ver un local de ropa vintage muy famoso de la zona.

Juli , de quien Agus ha heredado claramente su vértigo duda entre subir o no y como siempre con un poco de aliento vence su barrera y se anima.

El One World Trade Center (también conocido como 1 World Trade Center, One WTC y 1 WTC, originalmente llamado «Freedom Tower» durante los trabajos de cimentación) es el edificio principal del complejo reconstruido World Trade Center ubicado en el Lower Manhattan
La azotea (incluyendo el parapeto de 10,16 metros) del One World Trade Center es de 417 metros, la misma altura de la torre 1 del World Trade Center original. Con la altura de la antena, el edificio se alza a 1 776 pies (541 m), un número simbólico del año de la Independencia de los Estados Unidos.
Con 541 metros, el One World Trade Center sobrepasa los 508 metros del Taipei 101 para convertirse en el edificio de oficinas más alto del mundo y el rascacielos más alto del continente americano, sobrepasando a la Torre Willis en Chicago. Sin embargo, la azotea del edificio está 25 metros por debajo de la azotea de la Torre Willis, y es el cuarto edificio más alto del mundo, por debajo del Burj Khalifa, la Torre de Shanghái, y las Torres Abraj Al Bait.
One World Observatory.
Nos dirigimos al ascensor que sube 102 pisos en 50 segundos en los que literalmente se puede ver en pantallas de led la historia arquitectonica de la ciudad como se fue construyendo desde que no había mas que terreno pantanoso mas tres siglos atras.  Es muy tecnológico y emocional al mismo tiempo. Pero la frutilla del postre ( Alerta Spoiler a continuación) es cuando al llegar el ascensor se abre a la vista real desde arriba de toda la ciudad causando una exclamación de admiración a todos los que estábamos en el ascensor.


A partir de allí uno ingresa en una plataforma vidriada a 360 grados , ofrecen unas tablet para guiar la mirada con la explicación de lo que se ve que nosotros rentamos dos pero realmente no es de mucha utilidad.
Hay un sector con el piso vidriado para tomarse fotos como si se caminara en el aire un poco elemental con una visión de la calle abajo  no muy nítida.
Luego se puede subir un nivel mas, hay un restaurante y un bar ambos de precios completamente altos, un despropósito diría.  

 Luego de un atardecer muy anaranjado sobre el río Hudson , Julian y María del Carmen decidieron bajar a encontrarse con Agus.Nosotros decidimos  quedarnos un rato mas para ver como caía la noche y se encendían las luces sobre la ciudad.


Las vistas son impresionantes pero el hecho de no tener un mirador al aire como el Top of de Rock quita la posibilidad de tomar buenas fotos. Al haber tanta gente los vidrios están muy sucios o llenos de marcas. Con un buen zoom se pueden apreciar hasta los dormitorios de las torres cercanas que calculo han perdido toda intimidad. En cualquier caso creo que es una visita que vale la pena a pesar de que su entrada cuesta 32 dólares.
Cuando se empezaron a encender las luces ( Time Square estaba iluminado desde antes y se podía distinguir desde allí claramente) y sobre todo cuando se enciende el puente de Brooklyn y el de Manhattan la vista es maravillosa.



Como todos tuvimos la misma idea cuando decidimos bajar tardamos casi una hora en la fila para tomar el ascensor.

Datos útiles: la entrada se puede comprar en el lugar pero además de fila te podes encontrar que tenes que esperar una o dos horas debido a que el ascensor tiene un cupo máximo.
Si la compras por la web te dan día y  hora y si bien uno no puede prevenir las circunstancias climáticas , en nuestro caso, como conté en un post anterior

cuando llegamos estaba muy nublado y nos sugirieron cambiar las entradas para unos días después aconsejándonos incluso el día con mejor pronóstico. El sitio web para comprar las entradas oficialmente les dejo haciendo click aquí 
Ninguna tarjeta de pase lo incluye.



Abajo el resto se había encontrado con Agus y arrancaron para el Midtown. Estaban cansados y hambrientos. Nosotros también pero cuando entramos al Oculus , el pase de metros del que hablé en un post anterior,  Luciana propuso cruzar el Brooklyn Bridge caminando.....Decidimos acercarnos al menos hasta su entrada y decidir allí como cruzarlo.


 Le preguntamos a un señor que estaba trabajando en el lugar, tenía incluso la identificación en su camisa y nos contó que era rumano y que cuando vino a NY a trabajar notó que la gente era muy amable pero que siempre estaba apurada entonces él cuando ve alguien que necesita ayuda lo hace de la mejor forma. 

Era un personaje adorable, dejó su puesto de trabajo y su handy y dio instrucciones precisas a sus colaboradores. Mientras nos acompañaba a la salida mas cercana para nuestra meta nos contó su vida, cada tanto se paraba y seguía hablando.....yo trataba de ser amable y con una sonrisa hacía un gesto para seguir caminando , una vez en la calle nos señaló hasta donde deberíamos ir y luego que cruzáramos una avenida.....pero de golpe se arrepintió y dijo, los acompaño hasta ahí...la escena se repetía y yo llegué a decirle al oído a Luciana " por favor no le sigas mas la conversación...." eran como la diez de la noche, llevábamos catorce horas caminando y finalmente cruzamos la bendita avenida y nos despedimos del rumano que en algún momento me dio temor y en otros me inspiraba cariño. Antes de subir al puente vimos una parada de bicicletas públicas. 



Wally no tenía problema en seguir caminando pero lo que no podía era seguir cargando la mochila que a esa hora pesaba el doble. Pero no tomamos las bicis porque no estábamos seguros si del otro lado se podrían dejar. Luciana que realmente estaba siempre con la energía por las nubes, nada la doblegaba, le dijo al padre: "Yo te llevo la mochila, vos lleva la mía" ante nuestro asombro. Y así fue que aquella noche, muy cansados , con los pies pidiendo ayuda, cruzamos caminando el puente hacia el lado de Brooklyn. A medida que avanzábamos se mostraba el skyline de Wall Street con mas nitidez a nuestras espaldas, tratamos de sacarnos fotos pero sobre el puente es muy difícil cual alcanzamos los primeros pilares nos detuvimos a mirarlo. 



El puente de Brooklyn (conocido inicialmente como "puente de Nueva York y Brooklyn") une los distritos de Manhattan y de Brooklyn en la ciudad de Nueva York. Fue construido entre 1870 y 1883 y, en el momento de su inauguración, era el puente colgante más grande del mundo (mide 1825 metros de largo, y la luz entre pilares es de 486,3 metros), récord de luz hasta que en 1889 se construye el Forth Bridge, con una luz máxima de 521 m. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York. Costó la vida de muchos trabajadores que se sumergían en una caja presurizada hasta las profundidades donde colocaban los pilares. Parece que al salir se producía un daño pulmonar por el cambio de presión también conocido como síndrome de descompresión o "enfermedad de los buzos".
El puente de Brooklyn es una obra de ingeniería de
carácter de infraestructura, cuya principal función es la de unir por vía terrestre la isla de Manhattan con la zona de Brooklyn, debido a la creciente demanda de las personas que viven allí, y necesitaban desplazarse a sus trabajos en Manhattan. Anteriormente, este recorrido era hecho por Ferry a través del río Este. Este trayecto muchas veces era peligroso, debido a la gran velocidad del río, y el clima cambiante de la ciudad, la cual presenta estaciones (primavera, verano, otoño e invierno). Además el viaje siempre se hacía un poco largo y tedioso, por lo cual la municipalidad de Nueva York decidió ejecutar la construcción de esta obra.
Cuando me enteré de esto reflexioné acerca de lo que hace que un lugar sea de una forma o de otra. Años atrás en nuestro viaje a Sicilia cruzando con el auto en Ferry el estrecho de Messina nos contaba un italiano con su camioneta que rentaba a las cadenas de medios de comunicación con antenas y radares arriba, que todos los días para cruzar ese estrecho pagaba la suma de 97 euros. Para mi sorpresa cuando le pregunté porque no hacían un puente me respondió " porque la empresa de transporte perdería el monopolio y los políticos reciben su ayuda en las campañas y no lo van a hacer" . La corrupción y el poder político tan arraigado en muchos lugares de este mundo.

Pero volviendo a aquella noche les diré que cruzar aquellos casi dos kilómetros tuvo su recompensa. Cuando bajamos no teníamos idea en que dirección ir, a la salida del puente había un fast food de bebidas que nos ofreció si queríamos comprar agua y aprovechamos a preguntarle donde comer algo. Nos explicó rápidamente, caminamos un par de calles bajo a la izquierda del puente y había un restauante italiano que teníamos agendado llamado Grimaldi pero ya estaba cerrado. Eran mas de las once de la noche, la única opción era el local de Shake Shack por lo cual comimos hamburguesas con papas fritas, estas últimas muy especiales, esta cadena de hamburgueserías está considerada la mas ricas de la ciudad pero realmente en nuestro caso nos quedamos con las de Burger Joint o las de Five Guys. Cuando salimos caminamos hacia unas lucecitas de estilo navideño que estaban sobre unos arbustos, detras se abría un camino de cuentos de hadas con un muelle ( el Pier 1) del parque Brooklyn Bridge. 
Nos
tomamos unas fotos con el Skyline que iluminado que era una postal.  


Y nos acostamos en los asientos a mirar hacia arriba: la silueta del Puente de Manhattan, las estrellas, las luces de la ciudad.....y detuvimos el tiempo un buen rato, mas exactamente hasta que las luces del los rascacielos del Downton comenzaron a apagarse, primero la One Trade Center, luego los otros....caminamos hasta el metro entrando por las calles de Brooklyn que fueron eternas.....unos diez minutos después estábamos esperando en la estación y cuando subimos solo había algún pasajero como los que ves en las películas durmiendo en un asiento del vagón vacío. 


Un rato después bajamos en la Gran Estación Central.....donde deberíamos hacer una combinación o caminar otros quince minutos. El conocerla me dio una inyección de fuerza y la recorrí de noche , solitaria, por lo cual sentí que me había sacado la sortija en la calesita.....una vuelta mas! Ver ese lugar que de día transitan millones de personas todo para nosotros era sorprendente....Construida en 1871 la Gran Central Station, vino motivada por la necesidad de soterrar las vías y jubilar los trenes a vapor.



La parte más llamativa de la estación es sin duda su hall, Vanderbilt Hall es una sala de espera de más de 1.100 metros cuadrados. Lo más sorprendente de la sala, además de su tamaño, son sus techos y la decoración en general. El techo pintado es impresionante y una de las piezas más conocidas de Grand Central. Representa las constelaciones del zodiaco.
El reloj de Grand Central Terminal  -el reloj de cuatro caras es posiblemente el símbolo más emblemático de Grand Central. El reloj está hecho de latón obra de Waterbury, Connecticut. Se dice que las caras de reloj están hechas de ópalos preciosos y que el valor del reloj es superior a $10 millones de dólares! El reloj ha sido durante mucho tiempo un lugar de reunión para los neoyorquinos.

Ese reloj marcaba casi las dos de la madugada cuando tomamos el táxi que nos dejaría a nosotros en el hotel y luego a Luciana en el hostel.
Debe haber sido la noche en que dormí mas profundo. Se completaba allí nuestro cuarto día en la Gran Manzana. Y aún tendríamos mas cosas por descubrir , mas kilómetros que caminar, mas hamburguesas que comer....Y si algo sabíamos ya es que esta ciudad puede ser amada u odiada...pero jamás te dejará indiferente.

Nos alojamos en el Hotel Amsterdam Court
Las chicas se alojaron en el NY HI Hostel