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lunes, agosto 14, 2017

Los miradores de Nueva York : Rockefeller Center y One Trade Center

"Hay algo en el aire de Nueva York que hace que dormir sea un desperdicio" Simone de Beauvoir

Luego de almorzar en el Harlem tomamos el metro hacia el Midtown para visitar el Rockefeller Center. Era la primera visión que tendríamos de la Gran Manzana desde el aire.

Bajamos del metro y caminamos un par de cuadras. Enseguida Juli me hizo mirar hacia un costado y allí apareció el edificio que siempre soñé conocer: el Chrysler.

El Edificio Chrysler, diseñado por el arquitecto William van Alen, es un ejemplo clásico de la arquitectura art déco y muchos arquitectos contemporáneos lo consideran uno de los mejores edificios de Nueva York. Con su aguja de 56 mts de altura y que se realizó por dentro logró ganar la competencia del edificio mas alto en aquel momento. Se considera con frecuencia uno de los mejores ejemplos de la arquitectura art déco.
​ El exterior del edificio tiene muchos ornamentos heroicos, aproximadamente cincuenta en total, que sobresalen de las cuatro esquinas del edificio en cinco plantas diferentes de un modo similar a las gárgolas de las catedrales góticas.
Las esquinas de la planta 61 están decoradas con sendos pares de águilas esculpidas por Kenneth Lynch, que tienen una longitud de tres metros y una envergadura de 4,5 metros; en las esquinas de la planta 31 figuran réplicas de las decoraciones del capó de los vehículos Chrysler de 1926;  mientras que en las esquinas de la planta 24 hay piñas de tres metros de altura, símbolos de la hospitalidad, que fueron fabricadas en el sitio.
El elemento más reconocible del Edificio Chrysler es su corona. Compuesta de siete arcos concéntricos aterrazados, el diseño de Van Alen consiste en una bóveda de arista cruciforme que tiene siete arcos concéntricos, colocados uno encima del otro con retranqueos entre ellos.

​ El revestimiento de acero inoxidable está nervado y remachado con forma de rayos de sol, con muchas ventanas triangulares. Toda la corona está revestida con el metal plateado «Enduro KA-2», un acero inoxidable austenítico desarrollado en Alemania por Krupp y comercializado con el nombre comercial Nirosta (un acrónimo del alemán nichtrostender Stahl, que significa «acero inoxidable»),​ que tiene un 18 % de cromo y un 8 % de níquel, razón por la cual también se conoce como «acero inoxidable 18-8»
Cuando se inauguró el edificio, contenía un mirador público en la planta 71 llamado Celestial, que cerró al público en 1945.​ Se podía acceder al mismo por un precio de cincuenta centavos, y los visitantes podían rodear toda su circunferencia recorriendo un pasillo con techos abovedados, que fueron pintados con motivos celestes y de los que colgaban pequeños Saturnos de vidrio.
Lamentablemente hoy ya es posible visitarlo.
En el cine ha tenido muchas apariciones pero nunca ha sido protagonista principal. Yo recuerdo una
 una larga escena con Sandra Bullock y Hugh Grant, que discuten su amor por el icónico edificio mientras lo sobrevuelan en helicóptero en  una comedia titulada Two Weeks Notice (2002). Ha quedado como el gran actor de reparto del cine rodado en Nueva York.


Cuando estábamos a un par de calles del Rockefeller Center  notamos que aparecían las tiendas mas lujosas que hayamos visto. Me quedé mirando una vidriera de una casa que mostraba anillos de compromiso de diamantes tan asombrada que me quedé relegada en la caminata. Hasta las famosas tomas de agua para los bomberos eran lujosas.
Pasamos por el Radio City Hall . El complejo es un destino turístico, debido a los numerosos decorados de la Rockefeller Plaza, la vista ofrecida por el observatorio del Edificio GE, y además de las muchas actividades estacionales, como la pista de patinaje sobre hielo o el gran árbol de Navidad, que cada año congregan a millones de personas. Cuando nosotros lo visitamos se encontraba la famosa y gigante obra  titulada 'Bailarina sentada de 45 metros de altura artista Jeff Koons.
Los brillos metalizados, y los casi catorce metros de altura de la pieza acaparan las miradas de la multitud de transeúntes que pasean frente al Rockefeller Center.
Con la figura de la bailarina sentada colocándose una zapatilla, Jeff Koons vuelve a situar, por tercera vez, una obra de grandes dimensiones en uno de los lugares más transitados de Nueva York.
El hinchable pertenece a la serie "Antigüedad" y se inspira en una pieza de porcelana de principios de siglo encontrada en una fabrica rusa, a la que el artista ha dedicado con anterioridad varias piezas en distintos formatos.
El material escogido para esta instalación gigante es el nailon, fibra que le proporciona el efecto luminoso de un espejo.
Nos tomamos fotos imaginando la misma plaza en plenas fiestas de fin de año convertida en una pista de patinaje y el árbol  navideño. Parece increíble. La plaza es bellísima. La historia del Rockefeller Center es fascinante .

El complejo original fue diseñado como una "ciudad dentro de otra ciudad." Por primera vez en la historia de Manhattan se junta un gran grupo de edificios, que combina oficinas, y centros comercial y de ocio. El plan general debía ser sistemático, en conformidad con el estilo City Beautiful y bajo la influencia del estilo Bellas Artes. La arquitectura y la decoración de las fachadas, sin embargo, se hicieron eco del estilo Art Decó, muy famoso en la década de los años 1930. Un sistema de pasarelas conectaría los tejados de los edificios, tomando como referencia a los Jardines colgantes de Babilonia. El objetivo inicial de los Rockefeller y sus socios fue hacer del distrito el segundo mayor centro económico de Manhattan después de Wall Street.
En el edificio Concast ( que alberga la sede mundial de la cadena de televisión NBC) del complejo se encuentra a 260 metros de altura un mirador llamado Top of the Rock. Luego de subir por el ascensor hay un tramo de escalaleras.
La entrada al Top of the Rock se encuentra en el vestíbulo del Edificio GE. Fíjate en la enorme lámpara de Swarovski que decora la estancia, con más de 14.000 cristales centelleantes. Tras pasar el control de seguridad, durante la cola para tomar el ascensor, verás una pequeña exposición sobre la historia del Comcast Building y sus curiosidades. Esta exposición solo puede visitarse antes de subir al ascensor.

Tenés antes de subir al ascensor la posibilidad de tomarte una foto simulando que te encuentras suspendido en un andamio en lo alto del edificio (el precio de la foto no está incluido en la entrada). La famosa fotografía Lunch atop a Skyscraper (o Almuerzo en lo alto de un rascacielos), que muestra a once obreros comiendo sobre una viga suspendida a 256 metros de altura sobre las calles de Nueva York, se tomó durante la construcción del Edificio GE, del Rockefeller Center, en 1932.
La foto es impactante y se convierte en la temática de los souvenirs del lugar. Parece mentira que haya sucedido! Por cierto, en el mirador hay un local vidriado para comprar los recuerdos fantástico y está totalmente decorado por Svarosky que es su sponsor oficial.
Subir al ascensor es toda una experiencia, ya que superarás un desnivel de más de 200 metros en solo un minuto, mientras el vacío se llena de luces de colores y de proyecciones de otros tiempos. El ascensor te dejará en el piso 67, y a partir de aquí, puedes moverte libremente entre los pisos 67 y 70.
Los pisos 67-69 son acristalados, mientras que en la planta 70 se encuentra el famoso mirador al aire libre.
Las vistas son de 360 grados y el piso 70 te deja sin aliento. Nosotros subimos una tarde absolutamente despejada y celeste. La vista hacia el Central Park es una postal de lo que significa para esta ciudad ese pulmón verde.

El Chrysler lamentablemente dentro de Manhattan no es posible verlo despejado por el antipático Edificio Metlife que lo tapa parcialmente. Solo desde la otra orilla puede verse libre en el skyline. 
Pero el protagonista principal de este mirador es el emblemático Empire State que puede verse y notar su figura imponente en el cielo de la ciudad. Mas hacia el downtown se erige la torre mas alta de Nueva York: El One Trade Center ( donde estaban las dos torres gemelas) o Freedom Tower entre muchos rascacielos.
Dicen que el mejor horario para subir es el atardecer. Por otro lado este mirador te permite quedarte cuanto tiempo gustes. Es muy disfrutable y en mi opinión la mejor vista de la ciudad porque su ubicación en el Midtown lo convierte en el sitio ideal.
El Empire State tiene tal vez la misma vista pero a ese entorno le falta algo....él mismo!

Datos útiles:

Lo ideal es comprar las entradas con anticipación. Nosotros teníamos el New York Pass por lo cual no hicimos , en ambos casos te evitas largas filas. El sitio oficial del Top of de Rock se los dejo en este link 
Top of the 
Rock 30 Rockefeller Plaza, Nueva York, NY 10111 Entrada por la calle 50, entre la quinta y la sexta avenida

Cuando bajamos del mirador esperamos a Agustina que no subió porque sufre de vértigo a las alturas y no hubo forma que se animara y nos esperó tomando un helado. Arrancamos cruzando toda la plaza para ir en dirección hacia Wall Street para ver el One Trade Center ya que teníamos entrada para esa tarde. De camino nos cruzamos con una avenida cortada por una feria de artesanos y vendedores, nos costaba mucho mantenernos los seis juntos y realmente el tiempo se nos escurría.
Luciana decidió que se iría a visitar la Biblioteca Pública  ( había que caminar unas cuantas y los pies ya a esas alturas nos pedía auxilio)  nos encontraríamos en el edifico a la hora de la visita.

Nosotros tomamos el metro en dirección al downtown , hicimos una combinación, y como era domingo la frecuencia era mucho menor y finalmente llegamos sobre la hora. Luciana no estaba, y no sabíamos si estaba adentro o no había llegado. Como Agustina no iba a subir al mirador mas alto de Nueva York se quedó esperando abajo con su entrada. Le expliqué lo que ocurría al personal de la puerta. Ocurre que las entradas allí se compran con día y horario para la subida. Como sucede en todos los lugares en la ciudad, este señor no solo me ayudó sino que me resolvió el problema. Finalmente Luciana desde el metro avisó que estaba llegando y la esperamos unos minutos y subimos todos juntos. Agus se fue a ver un local de ropa vintage muy famoso de la zona.

Juli , de quien Agus ha heredado claramente su vértigo duda entre subir o no y como siempre con un poco de aliento vence su barrera y se anima.

El One World Trade Center (también conocido como 1 World Trade Center, One WTC y 1 WTC, originalmente llamado «Freedom Tower» durante los trabajos de cimentación) es el edificio principal del complejo reconstruido World Trade Center ubicado en el Lower Manhattan
La azotea (incluyendo el parapeto de 10,16 metros) del One World Trade Center es de 417 metros, la misma altura de la torre 1 del World Trade Center original. Con la altura de la antena, el edificio se alza a 1 776 pies (541 m), un número simbólico del año de la Independencia de los Estados Unidos.
Con 541 metros, el One World Trade Center sobrepasa los 508 metros del Taipei 101 para convertirse en el edificio de oficinas más alto del mundo y el rascacielos más alto del continente americano, sobrepasando a la Torre Willis en Chicago. Sin embargo, la azotea del edificio está 25 metros por debajo de la azotea de la Torre Willis, y es el cuarto edificio más alto del mundo, por debajo del Burj Khalifa, la Torre de Shanghái, y las Torres Abraj Al Bait.
One World Observatory.
Nos dirigimos al ascensor que sube 102 pisos en 50 segundos en los que literalmente se puede ver en pantallas de led la historia arquitectonica de la ciudad como se fue construyendo desde que no había mas que terreno pantanoso mas tres siglos atras.  Es muy tecnológico y emocional al mismo tiempo. Pero la frutilla del postre ( Alerta Spoiler a continuación) es cuando al llegar el ascensor se abre a la vista real desde arriba de toda la ciudad causando una exclamación de admiración a todos los que estábamos en el ascensor.


A partir de allí uno ingresa en una plataforma vidriada a 360 grados , ofrecen unas tablet para guiar la mirada con la explicación de lo que se ve que nosotros rentamos dos pero realmente no es de mucha utilidad.
Hay un sector con el piso vidriado para tomarse fotos como si se caminara en el aire un poco elemental con una visión de la calle abajo  no muy nítida.
Luego se puede subir un nivel mas, hay un restaurante y un bar ambos de precios completamente altos, un despropósito diría.  

 Luego de un atardecer muy anaranjado sobre el río Hudson , Julian y María del Carmen decidieron bajar a encontrarse con Agus.Nosotros decidimos  quedarnos un rato mas para ver como caía la noche y se encendían las luces sobre la ciudad.


Las vistas son impresionantes pero el hecho de no tener un mirador al aire como el Top of de Rock quita la posibilidad de tomar buenas fotos. Al haber tanta gente los vidrios están muy sucios o llenos de marcas. Con un buen zoom se pueden apreciar hasta los dormitorios de las torres cercanas que calculo han perdido toda intimidad. En cualquier caso creo que es una visita que vale la pena a pesar de que su entrada cuesta 32 dólares.
Cuando se empezaron a encender las luces ( Time Square estaba iluminado desde antes y se podía distinguir desde allí claramente) y sobre todo cuando se enciende el puente de Brooklyn y el de Manhattan la vista es maravillosa.



Como todos tuvimos la misma idea cuando decidimos bajar tardamos casi una hora en la fila para tomar el ascensor.

Datos útiles: la entrada se puede comprar en el lugar pero además de fila te podes encontrar que tenes que esperar una o dos horas debido a que el ascensor tiene un cupo máximo.
Si la compras por la web te dan día y  hora y si bien uno no puede prevenir las circunstancias climáticas , en nuestro caso, como conté en un post anterior

cuando llegamos estaba muy nublado y nos sugirieron cambiar las entradas para unos días después aconsejándonos incluso el día con mejor pronóstico. El sitio web para comprar las entradas oficialmente les dejo haciendo click aquí 
Ninguna tarjeta de pase lo incluye.



Abajo el resto se había encontrado con Agus y arrancaron para el Midtown. Estaban cansados y hambrientos. Nosotros también pero cuando entramos al Oculus , el pase de metros del que hablé en un post anterior,  Luciana propuso cruzar el Brooklyn Bridge caminando.....Decidimos acercarnos al menos hasta su entrada y decidir allí como cruzarlo.


 Le preguntamos a un señor que estaba trabajando en el lugar, tenía incluso la identificación en su camisa y nos contó que era rumano y que cuando vino a NY a trabajar notó que la gente era muy amable pero que siempre estaba apurada entonces él cuando ve alguien que necesita ayuda lo hace de la mejor forma. 

Era un personaje adorable, dejó su puesto de trabajo y su handy y dio instrucciones precisas a sus colaboradores. Mientras nos acompañaba a la salida mas cercana para nuestra meta nos contó su vida, cada tanto se paraba y seguía hablando.....yo trataba de ser amable y con una sonrisa hacía un gesto para seguir caminando , una vez en la calle nos señaló hasta donde deberíamos ir y luego que cruzáramos una avenida.....pero de golpe se arrepintió y dijo, los acompaño hasta ahí...la escena se repetía y yo llegué a decirle al oído a Luciana " por favor no le sigas mas la conversación...." eran como la diez de la noche, llevábamos catorce horas caminando y finalmente cruzamos la bendita avenida y nos despedimos del rumano que en algún momento me dio temor y en otros me inspiraba cariño. Antes de subir al puente vimos una parada de bicicletas públicas. 



Wally no tenía problema en seguir caminando pero lo que no podía era seguir cargando la mochila que a esa hora pesaba el doble. Pero no tomamos las bicis porque no estábamos seguros si del otro lado se podrían dejar. Luciana que realmente estaba siempre con la energía por las nubes, nada la doblegaba, le dijo al padre: "Yo te llevo la mochila, vos lleva la mía" ante nuestro asombro. Y así fue que aquella noche, muy cansados , con los pies pidiendo ayuda, cruzamos caminando el puente hacia el lado de Brooklyn. A medida que avanzábamos se mostraba el skyline de Wall Street con mas nitidez a nuestras espaldas, tratamos de sacarnos fotos pero sobre el puente es muy difícil cual alcanzamos los primeros pilares nos detuvimos a mirarlo. 



El puente de Brooklyn (conocido inicialmente como "puente de Nueva York y Brooklyn") une los distritos de Manhattan y de Brooklyn en la ciudad de Nueva York. Fue construido entre 1870 y 1883 y, en el momento de su inauguración, era el puente colgante más grande del mundo (mide 1825 metros de largo, y la luz entre pilares es de 486,3 metros), récord de luz hasta que en 1889 se construye el Forth Bridge, con una luz máxima de 521 m. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York. Costó la vida de muchos trabajadores que se sumergían en una caja presurizada hasta las profundidades donde colocaban los pilares. Parece que al salir se producía un daño pulmonar por el cambio de presión también conocido como síndrome de descompresión o "enfermedad de los buzos".
El puente de Brooklyn es una obra de ingeniería de
carácter de infraestructura, cuya principal función es la de unir por vía terrestre la isla de Manhattan con la zona de Brooklyn, debido a la creciente demanda de las personas que viven allí, y necesitaban desplazarse a sus trabajos en Manhattan. Anteriormente, este recorrido era hecho por Ferry a través del río Este. Este trayecto muchas veces era peligroso, debido a la gran velocidad del río, y el clima cambiante de la ciudad, la cual presenta estaciones (primavera, verano, otoño e invierno). Además el viaje siempre se hacía un poco largo y tedioso, por lo cual la municipalidad de Nueva York decidió ejecutar la construcción de esta obra.
Cuando me enteré de esto reflexioné acerca de lo que hace que un lugar sea de una forma o de otra. Años atrás en nuestro viaje a Sicilia cruzando con el auto en Ferry el estrecho de Messina nos contaba un italiano con su camioneta que rentaba a las cadenas de medios de comunicación con antenas y radares arriba, que todos los días para cruzar ese estrecho pagaba la suma de 97 euros. Para mi sorpresa cuando le pregunté porque no hacían un puente me respondió " porque la empresa de transporte perdería el monopolio y los políticos reciben su ayuda en las campañas y no lo van a hacer" . La corrupción y el poder político tan arraigado en muchos lugares de este mundo.

Pero volviendo a aquella noche les diré que cruzar aquellos casi dos kilómetros tuvo su recompensa. Cuando bajamos no teníamos idea en que dirección ir, a la salida del puente había un fast food de bebidas que nos ofreció si queríamos comprar agua y aprovechamos a preguntarle donde comer algo. Nos explicó rápidamente, caminamos un par de calles bajo a la izquierda del puente y había un restauante italiano que teníamos agendado llamado Grimaldi pero ya estaba cerrado. Eran mas de las once de la noche, la única opción era el local de Shake Shack por lo cual comimos hamburguesas con papas fritas, estas últimas muy especiales, esta cadena de hamburgueserías está considerada la mas ricas de la ciudad pero realmente en nuestro caso nos quedamos con las de Burger Joint o las de Five Guys. Cuando salimos caminamos hacia unas lucecitas de estilo navideño que estaban sobre unos arbustos, detras se abría un camino de cuentos de hadas con un muelle ( el Pier 1) del parque Brooklyn Bridge. 
Nos
tomamos unas fotos con el Skyline que iluminado que era una postal.  


Y nos acostamos en los asientos a mirar hacia arriba: la silueta del Puente de Manhattan, las estrellas, las luces de la ciudad.....y detuvimos el tiempo un buen rato, mas exactamente hasta que las luces del los rascacielos del Downton comenzaron a apagarse, primero la One Trade Center, luego los otros....caminamos hasta el metro entrando por las calles de Brooklyn que fueron eternas.....unos diez minutos después estábamos esperando en la estación y cuando subimos solo había algún pasajero como los que ves en las películas durmiendo en un asiento del vagón vacío. 


Un rato después bajamos en la Gran Estación Central.....donde deberíamos hacer una combinación o caminar otros quince minutos. El conocerla me dio una inyección de fuerza y la recorrí de noche , solitaria, por lo cual sentí que me había sacado la sortija en la calesita.....una vuelta mas! Ver ese lugar que de día transitan millones de personas todo para nosotros era sorprendente....Construida en 1871 la Gran Central Station, vino motivada por la necesidad de soterrar las vías y jubilar los trenes a vapor.



La parte más llamativa de la estación es sin duda su hall, Vanderbilt Hall es una sala de espera de más de 1.100 metros cuadrados. Lo más sorprendente de la sala, además de su tamaño, son sus techos y la decoración en general. El techo pintado es impresionante y una de las piezas más conocidas de Grand Central. Representa las constelaciones del zodiaco.
El reloj de Grand Central Terminal  -el reloj de cuatro caras es posiblemente el símbolo más emblemático de Grand Central. El reloj está hecho de latón obra de Waterbury, Connecticut. Se dice que las caras de reloj están hechas de ópalos preciosos y que el valor del reloj es superior a $10 millones de dólares! El reloj ha sido durante mucho tiempo un lugar de reunión para los neoyorquinos.

Ese reloj marcaba casi las dos de la madugada cuando tomamos el táxi que nos dejaría a nosotros en el hotel y luego a Luciana en el hostel.
Debe haber sido la noche en que dormí mas profundo. Se completaba allí nuestro cuarto día en la Gran Manzana. Y aún tendríamos mas cosas por descubrir , mas kilómetros que caminar, mas hamburguesas que comer....Y si algo sabíamos ya es que esta ciudad puede ser amada u odiada...pero jamás te dejará indiferente.

Nos alojamos en el Hotel Amsterdam Court
Las chicas se alojaron en el NY HI Hostel









domingo, julio 02, 2017

Nuestros días en Portugal: Lisboa la llegada.



"Después el abuelo ponía el disco de uno que tocaba la trompeta y se entusiasmaba, se acariciaba sus bigotes blancos siguiendo el ritmo, escucha a este músico, decía, escucha cómo hace latir la vida en su trompeta, la vida es aliento, muchachito, en principio era el verbo, y los curas quién sabe lo que se han creído, pero el verbo es aliento, muchachito, nada más que aliento... En la vida hay que amar la vida, y a ti tiene que gustarte siempre la vida, recuérdalo, la muerte les gusta a los fascistas..." Antonio Tabucchi autor de "Sostiene Pereyra" 




Cuando el sol caía estábamos en la Playa de la Concha de San Sebastián y no quedamos un rato a ver ese atardecer que era una postal. Luego seguimos camino a Bilbao donde al otro día tomaríamos un vuelo de TAP a Lisboa. Nos alojamos en el hotel

Ercilla en la calle homónima. El diseño del hotel hace juego con la moderna ciudad vasca que combina lo antiguo con lo vanguardista en perfecta armonía. No en vano allí hay un museo Guggenheim  de arte contemporáneo diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry que impacta con su arquitectura al cruzar uno de los puentes de la Ria del Nervión llamado Salbeko Subia. Esa noche mientras anduvimos un rato por las calles notamos la impronta de mucha juventud disfrutando bares y lugares nocturnos. 
Al otro día nos iríamos temprano al aeropuerto donde dejaríamos el auto que nos acompañaba desde el sur en Granada y con el cual atravesamos España de Sud a Norte en su parte mas profunda. 
Todo había salido perfecto y si algo nos lamentamos fue de no haber podido quedarnos un par de días mas en el Pais Vasco, asignatura pendiente que sin dudas logrará saldarse alguna vez. 


Desde el avión pude divisar el impactante puente Vasco da Gamma sobre el Río Tajo, es el más largo de Europa, con sus 12,3 km (0,8 km de puente principal y 11,5 km de viaductos), El nombre del puente conmemora los 500 años de la llegada de Vasco da Gama a la India, en 1498. Mientras estaba en el vuelo pensaba en el libro Sostiene Pereyra que escribió el italiano Tabucchi y parte de su trama se narra en Lisboa. 

Aterrizamos en el  aeropuerto poco después del mediodía. Un muchacho alemán nos regaló una tarjeta para viajar en transporte público entendimos entre señas. La fuimos a cargar en las maquinas y tomamos el metro que nos dejó en la parada de Sao Sebastiao justo frente a la tienda El Corte Inglés. 

Allí está el Parque Eduardo VII y nuestro hotel se encontraba a 800 metros bordeando el parque. Se llamaba Avenida Park. La cuestión parecía sencilla pero al llegar al lugar los mencionados metros eran en una cuesta terriblemente empinada y la temperatura marcaba los 39 grados C.  


Era pasado el mediodía y el sol caía como un rayo literalmente
sobre nuestra cabeza y arrastrándonos llegamos a destino.  Un rato después de acomodarnos en la habitación y darnos una ducha tomamos el  metro hasta la estación de Santos y allí caminamos por la ribera hasta la Plaza del Comercio pasando por el Cais do Sodré. La Plaza del Comercio es espectacular e impacta a primera vista. 

La Plaza del Comercio (Praça do Comércio) es la plaza más importante de Lisboa. Fue construida donde estuvo situado el palacio real antes de ser destruido por el gran terremoto de 1755.

La fisionomía de la Plaza del Comercio se compone de un conjunto de edificios porticados en tres de sus lados y está abierta en el lado sur, mirando al Tajo. Históricamente ahí llegaban los barcos mercantes y ésta era la puerta de Lisboa.
Cerca de la plaza, en la orilla del río, está la estación fluvial Cais de Sodré, de donde parten las excursiones por el Tajo y los barcos que cruzan el río.
Situado en el lado norte de la Plaza del Comercio, el Arco da Rua Augusta da comienzo a la calle Rua Augusta, la calle más importante de La Baixa ( el barrio bajo).

El Arco Triunfal da Rua Augusta fue diseñado por el arquitecto Santos de Carvalho para celebrar la reconstrucción de la ciudad después del gran terremoto. Su construcción finalizó en 1873 y sus estatuas representan, entre otros, a Vasco de Gama y al Marqués de Pombal.
También se encuentra allí la Estatua ecuestre de José I esculpida en bronce por Machado de Castro en 1775 representa a José I, rey portugués que estuvo al mando durante el terremoto de Lisboa.


A medida que nos adentrábamos en la Baixa me costó mucho admirar la ciudad. Se encontraba raramente, tratándose de una ciudad capital europea, muy poco aseada y con poco mantenimiento. Para observar su belleza era necesario mirar con mucho interés. Por otro lado la altísima temperatura de aquellos días de finales de junio no ayudaban con los aromas que emanaba el

río Tajo y algunas redes de desague de la ciudad. De todos modos mientras tomaba fotos comencé a descubrir la belleza de su arquitectura. Caminamos por la rúa Augusta hasta el Rossio. La Baixa es el barrio más céntrico e importante de Lisboa. 

Fue reconstruido tras el terremoto del siglo XVIII por el Marqués de Pombal, con un estilo clásico y calles geométricas, en él abundan las fachadas cubiertas de azulejos tan típicas de Lisboa. Es el barrio más comercial y durante el día está muy animado. Se pueden ver los tradicionales tranvías que hacen al paisaje muy pintoresco.


También paramos en el Elevador de Santa Justa que funciona como transporte turístico pero también localal Barrio Alto. Decidimos subir otro día. Cuando llegamos al Rossio una plaza un poco antes que la de los Restauradores notamos su aire antiguo ( data del siglo XIII )y realmente exquisito. Rodeada de edificios de gran valor arquitectónico  en el centro de la Plaza del Rossio se encuentra la estatua de Pedro IV de Portugal, El Rey Soldado. En su base cuatro figuras femeninas representan las bondades del rey.Construido en 1842 . Tambien está el Teatro Nacional Doña María II, el teatro sustituyó al antiguo Palacio Estaus, sede de la inquisición portuguesa desde mediados del siglo XVI. En su fachada destaca la figura de Gil Vicente, el padre del teatro en Portugal. A mano izquierda del Teatro Nacional se encuentra esta estación de tren de imponente fachada construida en 1887. 




 Continuamos hasta   la Plaza de los Restauradores, llamada así en honor de los que en 1640 se rebelaron contra la dominación española y en cuyo centro se encuentra un obelisco para conmemorar el acontecimiento, está el vistoso edificio del Hotel Edén ocupando lo que fuera un antiguo cine. Al final de esta plaza comienza la Av Liberdade , una preciosa avenida de poco más de un kilómetro de longitud. Es la avenida más majestuosa de Lisboa, con edificios del siglo XIX y aceras cubiertas con mosaicos que forman dibujos en blanco y negro. Está llena de cafés con terrazas cubiertas, monumentos y jardines.



 Esta avenida te lleva a la Plaza del Marqués de Pombal, donde comienza la moderna Lisboa. Antes de seguir visitamos el Hard Rock Café que está frente a la Plaza de los Restauradores y nos sorprendió gratamente con su colecciion de objetos de rock como también con su diseño. En su techo se puede ver colgando un Cadillacs....! Como saben nuestros lectores Wally es miembro del Hard Rock Members y coleccionista de pines. 


Nos perdimos caminando entre las calles angostas y elegimos un bar donde cenar . Disfrutamos de un besugo a la portuguesa de película y regresamos al hotel. En nuestra calle la Avenida Sidónio Pais pocos pasos antes de llegar a la Plaza Maquez de Pombal  había unos barcitos que a la noche se ponían muy divertidos y allí tomamos unas cervezas con caracoles tan ricos como los que servían en Sevilla. 

Durante nuestra estadía en Lisboa nos alojamos en el hotel. 
AVENIDA PARK 

Volamos con TAP Portugal