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miércoles, mayo 24, 2017

Mis ocho apellidos vascos: a Guipuzcoa!

¿Por qué hay gente que se cambia de país? ¿Qué la empuja a desarraigarse y dejar todo lo que ha conocido por un desconocido más allá del horizonte? ¿Qué le hace estar dispuesta a escalar semejante Everest de formalidades que le hace sentirse como un mendigo? ¿Por qué de repente se atreve a entrar en una jungla foránea donde todo es nuevo, extraño y complicado? La respuesta es la misma en todo el mundo: la gente se cambia de país con la esperanza de encontrar una vida mejor.
Yann Martel


El domingo temprano en Madrid tomamos el metro hasta la estación de Aluche para tomar nuestro auto que estaba allí estacionado desde el viernes detrás de la estación de servicio. Como cada domingo allí se instala un mercado popular donde aprovechamos a compra algunas prendas realmente económicas y nuevamente arriba del auto nos dirigimos a nuestro próximo destino que sería muy especial.
Tal vez sería bueno que lean mi post acerca de mi abuela nacida en un pueblo cercano a San Sebastián por les interesa antes o después de leer este post les dejó aquí el link.

Emprendimos la ruta hacia el norte con mucho entusiasmo. Era un 28 de junio, la fecha no la olvidaré jamás.
Las autopistas españolas son fantásticas, van sorteando con túneles las escarpadas montañas de piedra de los Pirineos y durante un largo tramo la vegetación era escasa y séca, piedra, pastos amarillos, y las ondulaciones. 



Cuando llevábamos unas horas de camino entramos a un túnel bastante largo dentro de la montaña y al salir de él todo cambió. Los verdes fértiles dominaban las sierras, todo se volvió un vergel ante nuestra atónita mirada y allí un cartel anunciaba la distancia hasta San Sebastián la amada tierra de  Guipuzcoa de mi abuela.


 Llevaba en mi mano una libreta donde había anotado el camino para llegar a Amezketa su pueblo natal porque los nombres en euskera eran realmente difíciles. Estaba por cumplir un sueño que me llevó años de búsqueda (eso lo pueden leer en la nota que les mencioné mas arriba)  y conllevaba el deseo de mi madre de toda su vida que era conocer el lugar donde nació su madre.  Como era previsible apenas salimos del camino a pesar de ser el correcto nos perdimos y subimos hasta un pueblo a lo mas alto de la sierra. Todo reverdecía luminoso.  Las cabras echadas sobre los pastos, los caminos arbolados, los caseríos alejados uno de los otros, las granjas....desandamos el camino de la montaña y al bajar tomamos la calle que correspondía. Respecto al entorno, en el paisaje sobresale la característica figura del monte Txindoki  también llamado el Cervino vasco, que muestra todo su esplendor a cuantos visitan el pueblo. Los amantes de la montaña tienen la oportunidad de realizar diversas rutas por esta serranía. 


Como les dije era día domingo y la hora de la siesta por lo cual no había un alma a la vista. El calor se sentía con intensidad bajo el sol. Logramos llegar al pueblo. Una rotonda anunciaba la bienvenida a Amezketa. 
Allí bajé para que Wally me tomara una foto y sentí el pecho oprimido por una emoción muy extraña, una mezlca de alegría y exaltación con melancolía. 

Amezketa es una ciudad a la que entramos y nos dirigimos al centro histórico, allí vimos a una joven jugando con sus hijos con bombitas de agua seguramente para calmar la calurosa tarde. Fue muy amable, se nombre era Alaitz y nos ayudó a encontrar el camino hacia la iglesia de San Bartolomé donde había sido bautizada mi abuela. También vino su esposo que no hablaba español pero también fue muy amable. Ella me contactó con su tía Rosa que era quien  se ocupaba de abrir y llevar las cuestiones de la parroquia y le envió un mensaje avisándole que estábamos yendo para allá. Nos dijo que vivía justo al lado.


Yo había visto la antigua iglesia muchas veces en internet, incluso en una foto muy antigua en blanco y negro y sabia que tenia una escalinata y se elevaba sobre el paisaje. Apenas llegamos la reconocí. Bajamos del auto y unos minutos después mientras tomábamos fotos de la antigua parroquia llegó la señora y trajo la llave para abrir las enormes puertas de madera. Wally estaba muy sorprendido por el tamaño de la llave y yo seguía con la opresión en el pecho, cuando abrió las puertas y vi el altar se descomprimió mi pecho con un llanto largo y profundo que apaciguó mi emoción. Inmediatamente miré a la pila bautismal donde seguramente la habrían bendecido.  


Debo decir que siempre que mi abuela me hablaba de su pueblo y de los caseríos mi imaginación me llevó a creer que sería muy pequeña aquella iglesia. Sin embargo, era realmente imponente y su tallado en madera una joya del arte del tallado. 
Me llamó poderosamente la atención pasada la emoción inicial lo que llaman "agizaiola" porque jamás lo había visto. La iglesia que data de tiempos medievales originalmente era un cementerio donde se enterraban las familias de los alrededores obviamente de cierta jerarquía. Durante la misa mayor de los domingos y días festivos a lo largo del año siguiente al fallecimiento de un familiar, se coloca una pieza de tela negra con una cruz blanca sobre la sepultura correspondiente a dicha familia en la nave central de la iglesia. Sobre ella se sitúa una "argizaiola"


con su vela enrollada o, simplemente, la vela enrollada ("cerilla"), que se mantiene encendida durante toda la ceremonia. El uso de las "argizaiolas" ha quedado casi extinguido, siendo Amezketa una de las pocas iglesias (si no la única) de Euskal Herria en la que aún se utilizan. Su uso se extiende a todos los domingos del año pero, especialmente, a dos ocasiones: las celebraciones del Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). La "argizaiola" es una tabla con forma antropomorfa (se intuyen la cabeza, brazos y piernas) , con figuras labradas, sobre la que se enrolla una mecha larga de cera, que se enciende y que se va desenrollando a medida que se va consumiendo la cera de la parte superior. Es su función trasladar el fuego del hogar de los familiares vivos a sus difuntos. Frente a ella y de espaldas al altar hay una pequeña silla. 


Mientras nos explicaba amablemente todos estos detalles nos invitó a visitar los registros históricos de las fe de bautismos dado que yo no tenía conmigo los datos exactos. Increíblemente los olvidé en Argentina, si bien sabía prácticamente todos los datos la idea era ver bien a que caserío pertenecía mi abuela y ese dato no lo recordaba. Amablemente nos mostró los libros y conversamos un buen rato. Me regaló un libro que leí con esmero llamado Amezketa, largo y tortuoso camino de José María Otermin. 

En la pag. 481 dice "Es de 1897 una de sus obras mas conocidad : RAMUNTCHO. Hay varias menciones a Amezketa en la novela de Pierre Loti . Destaquemos algunas:
"Era aquí, hacía algunos minutos, que su idea de emigrar a América había alejado mucho en su espíritu. ¡ NO! ...Mas bien quedarse en el país, reanudar la vida de otro tiempo, reflexionar y esperar obstinadamente. Por lo demás, ahora que sabe donde está ella, este pueblo de Amezketa, distante unas cinco o seis horas, le obsesiona peligrosamente, él acaricia toda clase de proyectos sacrílegos que, hasta aquel día, apenas si habría osado concebir". 

Y luego describe como era Amezketa en aquellos tiempos, exactamente habla del año en que nació mi abuela y que dos años después emigrarían sus padres con ella y sus hermanas a la Argentina. 

"Si tu supieras lo que es este pequeño convento de Amezketa donde se ha encerrado....Cuatro monjas viejas son su única compañía en una casa desvencijada"

"En el pequeño carruaje , tirado por el famoso caballo tan corredor, Arrozkoa y Ramuntcho van rodando por los caminos umbríos de las montañas hacia el pueblo de Amezketa. Llevan buena marcha; se hunden en el corazón de una gran región de bosques. A medida que pasan las horas , todo se va haciendo mas apacible alrededor, mas apacible y mas salvaje, mas primitivas las aldeas , mas solitario el País Vasco." 

"Con la última claridad del crepúsculo aparece Amezketa. Paran el carruaje en una calle del pueblo, delante de la sidrería. Arrozkoa está impaciente por subir al convento de las monjas, y contrariado de llegar tarde; teme que no quieran abrirles la puerta una vez anochecido. Ramontcho, silencioso, le deja hacer, se abandona a su iniciativa."

Mientras repaso por primera vez los fragmentos de esta novela que menciona el libro imagino aquellos años. Le agrego por supuesto lo que  he averiguado gracias a la gente maravillosa que nos cobijó aquella tarde primero en Amezketa y luego en Abaltzisketa el pueblo vecino, apenas a dos kilómetros de distancia donde nacío mi bisabuelo y donde se casaron los padres de mi abuela. 

Nos despedimos de Rosa  con mucho agradecimiento, a ella y a su sobrina  a quienes interrumpimos la calma del estío de domingo a la tarde con nuestra historia. Los guardo en mi memoria y en mi corazón. Cuando pasamos por el centro histórico y el ayuntamiento una placa recordaba que la abuela de Evita había nacido en Amezketa. Si algo faltaba para nuestro asombro era que mi abuela y la abuela de Eva Perón habían sido vecinas de pueblo. 

Hace un tiempo realicé un video recordando los momento que aquí describo y que tal vez no tengan demasiado interés para el lector pero calculo que la búsqueda de los orígenes es algo que en todos los casos y en todos los tiempos es un derecho de cada ser humano. Quienes gusten pueden visitarlo y ver la bella Amezketa. 








Llegamos a Abaltzisketa y ya había pasado la hora de la siesta y la tarde comenzaba a caer. Por lo cual las calles estaban mas animadas y enseguida conversamos con algunas personas que estaban en un bar. Fueron muy sociables y en unos minutos estábamos con Santos que abrió la iglesia de San Juan Bautista donde se habían casado mis bisabuelos y otro muchacho que lamentablemente no puedo recordar su nombre pero que también llamó a su sobrina Arantxa quien amablemente nos abrió también el cementerio.  nos contaron sus historias. Cada minuto fue enriquecedor. 
Abaltzisketa se sitúa en las estribaciones de la Sierra de Aralar a los pies del monte Txindoki ( muy concurrido por quienes gustan del trekking de montaña)  que además marca el punto más elevado de su término municipal. Nacen en sus laderas pequeños arroyos que bajan las laderas del macizo, y estos desaguan en los ríos Amézqueta y Zaldivia; todos estos, afluentes del Amundarain. La mayor parte del municipio es ocupado por bosques.

El pueblo de Abaltzisqueta se encuentra en un collado a 370 metros de altitud que domina el valle de Amézqueta y también se asoma al del río Oria. Le separan 39 km de la capital provincial, San Sebastián y 14 km de la capital comarcal, Tolosa. 
El pueblo es bellísimo y además tiene una vista privilegiada a las sierras y las pequeñas extensiones de campiña. 

El vínculo afectivo que generamos en el lugar habla a las claras de cuanta memoria tienen nuestros genes.
 Nos contaban que en los tiempos en que mis bisabuelos emigraron había una pobreza tremenda. Y las familias con muchos hijos como habitualmente se tenían en aquellos tiempos no tenía como alimentarlos. Supe luego gracias a Arantxa cual era el caserío de los Irazusta ya que cuando regresé a Buenos Aires conectada con ella por email recibí la foto que tomó desde lejos. Hoy es una de las casas mas importantes tiene hasta piscina y por lo que ella averiguó en aquellos tiempos cuando nació mi abuela eran inquilinos y por supuesto de un casa mucho mas humilde. 

Hoy el mundo se debate en un problema migratorio tan o mas grave que hace unos siglos atrás. Migrantes que sufren escapando de la pobreza, de la guerra, del horror. Muchas veces discriminados por quienes son hijos o nietos de inmigrantes. Deberíamos buscar nuestras raíces en un verdadero trabajo introspectivo donde la memoria no se nos escape. Porque como dice la canción de Gieco "todo esta guardado en la memoria" y reconocerlo nos hará seres humanos mas valiosos. 






Nada nos hubiera gustado mas que hacer noche allí pero al día siguiente despegaba nuestro avión desde Bilbao hasta Lisboa. Cuando armamos la hoja de ruta de este viaje dudé mucho en rentar un lugar para pasar la noche por allí pero luego decidimos que pasar el día sería suficiente. Cuanto nos arrepentimos! La vida nos dará revancha y volveremos a aquellos lugares donde el paisaje nos recuerda a los de Heidi y aún los pastores dominan las montañas solo con caballos . Subiremos al monte y visitaremos la ermita de San Martín. Por lo pronto, mi abuela Ramona ha caminado con mis pasos por los lugares donde sus padres le dieron la vida y se conocieron. He cumplido el sueño de mi madre. Y desde el cielo ambas sonrieron entre ellas. 


Mientras tanto les dejo otro video que está muy poco editado y tiene historias que vivieron otros inmigrantes, también un detalle de como se vive allí y anécdotas deliciosas e interesantes del lugar y de los acontecimientos que fueron sucediendo a lo largo de los años por aquellos lugares. 




                                                                                

miércoles, mayo 17, 2017

Pongamos que hablo de Madrid (parte 3): Monumentos, El Prado y el Reina Sofía


 "Acompaño a mi sombra por la avenida 
mis pasos se pierden entre tanta gente 
busco una Puerta, una salida 
donde convivan pasado y presente. 
De pronto me paro, alguien me observa 
levanto la vista y me encuentro con ella. 
Ah! y ahí está, y ahí está 
Ahí está, ahí está 
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá. " Canción La Puerta de Alcalá


Como acostumbramos en nuestros viajes arrancamos temprano y salimos a caminar por la Gran Vía en dirección a Cibeles. Habíamos dejado este día para dedicarlo a los museos del Prado y Reina Sofía.



Allí donde la Gran Vía converge con la Calle de Alcalá se encuentra el Edificio Metrópolis con toda su belleza arquitectónica. Aquel día se estaba restaurando la fachada por lo cual no pudimos ver ni tomar la foto tan ansiada. 

Será que tendremos que regresara a Madrid? De todos modos su cúpula se dejaba ver airosa y magnífica. 
Seguimos ya por la Calle de Alcalá y al llegar al Cuartel General del Ejército nos encontramos con un desfile militar que parecía una especie de cambio de guardia pero que en realidad era una celebración de algo que no pude averiguar. La banda militar ademas interpretó temas populares y fue divertido. Unos pasos mas adelante llegamos a de la Fuente de Cibeles . Afortunadamente el día de comienzos del verano era cálido y el cielo estaba totalmente despejado. Cuando la vimos allí emplazada en la plaza del mismo nombre supimos porque era tan admirada. Es realmente monumental.

 
La figura principal es la diosa Cibeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez. Está montada en un carro dispuesto sobre una roca que se eleva en medio del pilón. En sus manos lleva un cetro y una llave y en el pedestal se esculpieron un mascarón que escupía agua por encima de los leones hasta llegar al pilón, más una rana y una culebra que siempre pasan desapercibidas. Dos leones esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro. Los leones representan a los personajes mitológicos Hipómenes (o Melaión) y Atalanta, la gran cazadora del grupo de Diana. Hipómenes se enamoró de ella y consiguió sus favores con la ayuda de Afrodita y del truco de las manzanas de oro, pero al cometer los amantes sacrilegio cuando se unieron en un templo de Cibeles, Zeus se enfureció y les convirtió en leones condenándoles a tirar eternamente del carro de la gran diosa.
La fuente no sólo era un monumento artístico sino que tuvo desde el principio una utilidad para los madrileños. Tenía dos caños que se mantuvieron rústicos hasta 1862. De uno se surtían los aguadores oficiales que solían ser asturianos y gallegos y llevaban el agua hasta las casas y del otro el público de Madrid. En el pilón bebían las caballerías.

Aunque desde mediados de los años 70 había sido un lugar de celebración para los aficionados de los dos equipos grandes de la ciudad, el Real Madrid Club de Fútbol y el Atlético de Madrid, a partir de la Copa del Rey de 1991, se convierte en lugar de encuentro para la celebración de los títulos del Real Madrid ya que los aficionados del Atlético se trasladan a la cercana fuente de Neptuno.
Continuamos nuestro camino por la misma calle hasta llegar a la Puerta de Alcalá, aquella que tantas veces habíamos coreando cantando el tema que hicieran famoso Ana Belén y Victor Manuel en los años ochenta.. ..."y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá."

Esta puerta es uno de los cinco accesos reales que daban ingreso a la ciudad. Aunque no es la original está emplazada en el mismo lugar.

 
Wally cruzó la avenida y se recostó en un banco con el monumento de fondo y luego caminamos unos pasos para entrar al Parque del Retiro.
Popularmente conocido como El Retiro, es un jardín histórico y parque público. Considerado como una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, alberga numerosos conjuntos arquitectónicos, escultóricos y paisajísticos de los siglos XVII a XXI, entre los que destacan el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, el Estanque Grande, el Parterre, la Puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la fuente de la Alcachofa; e incluso anteriores, como la ermita románica de San Pelayo y San Isidoro.

Mientras caminamos el sol ya elevado sobre la bóveda celeste impartía sus rayos sobre nuestras cabezas. Afortunadamente el parque cuenta con bebederos donde hidratarse. Los monumentos, las fuentes, el rosedal y los estanques nos recordaron claramente a los Bosques de Palermo de Buenos Aires que no tengo dudas están inspirados en este lugar.
Recuerdo que comimos una paleta de helado de limón para mitigar el calor y tomamos fotos en el gran lago mientas un niño con la camiseta del Barcelona le daba de comer a los peces que brotaban del agua para conquista su alimento. Se acercaron los patos, los cisnes y las tortugas de agua.  Nos tomamos unas fotos  con el imponente Monumento a Alfonso XII de fondo . Nos hubiera gustado caminar hasta el Palacio de Cristal pero el calor arreciaba y los museos nos esperaban con tanto para ver.



Volvimos hacia el Paseo del Prado  y de camino paramos en el Hotel Ritz y tomamos una foto. Nuestros lectores saben que nos gusta hacerlo en cada ciudad en una cuestión personal que comenzó en el icónico de Londres.
Luego vimos el Monumento a Goya y finalmente entramos al Múseo del Prado. Mi objetivo era encontrarme con  la obra de Velazquez, pintor que admiré desde adolescente con fervor.
El gran maestro de la pintura hispana, Velázquez, el «rey» del museo en palabras del crítico francés del XIX Athanase-Louis Torterat, del que se expone una colección sin parangón en el mundo, integrada por la mayoría de sus obras maestras, entre las que se encuentran las famosas Meninas.
Tomamos la audio guía que es excelente y recorrimos también otras grandes obras de los pintores  españoles como la de Goya que es muy amplia, y también de El Greco. 
El Prado no es un museo enciclopédico al estilo del Museo del Louvre, el Hermitage, el Metropolitan, la National Gallery de Londres, o incluso (a una escala mucho más reducida) el vecino Museo Thyssen-Bornemisza, que tienen obras de prácticamente todas las escuelas y épocas. Por el contrario, es una colección intensa y distinguida, formada esencialmente por unos pocos reyes aficionados al arte, donde muchas obras fueron creadas por encargo. El fondo procedente de la Colección Real se ha ido complementando con aportaciones posteriores, que apenas han modificado su perfil inicial, puesto que, a diferencia de lo habitual en las pinacotecas nacionales de otros países, los esfuerzos, más que a completar las faltas, han ido dirigidos a reforzar el núcleo esencial. Es un museo que tiene mucha mas intensidad que cantidad de obras y se percibe a cada paso. 


La galería de obras maestras donde se encuentra El Jardin de las Delicias de el Bosco , entre otras obras de Caravaggio, Tintoretto, , Zurbaran, Rembrandt, etc es el paraíso del arte en si mismo. Nos enamoramos del Museo del Prado realmente y salimos después de muchas horas de caminar por sus pasillos porque era indispensable llegar a las 19 hs a la puerta del Reina Sofía donde nos esperaba un guia personal que habíamos contratado especialmente para que nos hiciera una visita guiada, puesta en contexto histórico referida al Guernica.  De camino casi coriendo comimos unas tapas en el Museo del Jamón que está sobre el Paseo del Prado apurando el paso luego para llegar a tiempo. El guía nos aguardaba en la puerta. 

Se llamaba Jairo Aganzo y si desean su forma de contactarlo no tienen mas que solicitarla. Se los comento porque realmente fue fascinante su trabajo. Aunque uno lea o escuche los relatos de los que vivieron en esos tiempos, aunque uno crea que lo sepa todo, les recomendamos mucho esta forma de visitar el museo. La recorrida por las obras de la colección fue fantástica pero la forma en que llegamos a estar  parados frente a la obra de Picasso fue tan emocionante que brotaron las lágrimas de nuestros ojos. 

Cuando salimos era de noche, y desandamos el camino bajo la luna en cuarto muy creciente. Madrid de noche es una ciudad vivaz y alegre. Caminamos hasta el Callao tomando fotos de los mismos lugares y monumentos que a la mañana pero iluminados. Parecía que había pasado una vida y en realidad llevábamos diez horas andando. En ella recorrimos la historia y el arte de varios siglos. Era una noche de verano y el gentío iba y venía por las calles del centro. Cenamos y nos fuimos a dormir porque al otro día emprenderíamos la ruta hacia el norte camino al País Vasco...pero eso forma parte de otra historia!



viernes, febrero 17, 2017

Visita al Palacio Real de Madrid

“Los españoles tuvieron una clara superioridad sobre los demás pueblos: su lengua se hablaba en París, en Viena, en Milán, en Turín; sus modas, sus formas de pensar y de escribir subyugaron a las inteligencias italianas y desde Carlos V hasta el comienzo del reinado de Felipe III España tuvo una consideración de la que carecían los demás pueblos.”
Voltaire


En el final del posteo anterior comenté lo caótico
que fue entrar a Madrid con auto en hora pico luego de vivir prácticamente un mes recorriendo el sur de Italia y de España. Esa noche luego de lograr dejar el auto sin pagar parking en Aluche volvimos al Hotel Arosa ya casi madrugada. Al día siguiente desayunamos temprano ya que teníamos prevista una visita al Palacio Real. Antes de contarles al respecto me detendré un  momento para decirles que el Hotel Arosa tiene una particularidad: el ascensor. Es ademas de muy pequeño (pero entras dos personas y su equipaje) tiene un cartel que reza: "probablemente sea el único ascensor del mundo construido en esta forma" en varios idiomas y continua "Pruébame y sonrie mientras te tomas una foto". Es bastante sorprendente pero nos hizo reir y lo hicimos. Pondré aquí el resultado de la foto aunque dificilmente se pueda ver la forma del mismo. Tiene forma de triángulo y las paredes espejadas. Es divertido. Y una forma de no pensar : Que elevador tan pequeño! 

La habitación del hotel tenía un balcón francés minimo pero de gran ventanal que daba sobre la Gran Vía a la altura de la estación de metro homónima. Un excelente ubicación. Estábamos en un piso bastante alto como para que la gran actividad de la zona nos afectara sonoramente pero lo suficiente para disfrutar las panorámicas de la arquitectura particularmente bella de esa calle de Madrid. 


El hotel servía un desayuno muy completo y repleto de jamones que solo en Madrid uno puede comer. 
Como les contaba fuimos caminando hasta el Palacio Real unos 15 minutos y de camino ya fuimos familiarizándonos con una ciudad que nos traía recuerdos de Buenos Aires por momentos y que nos recibía con un cielo diáfano y una temperatura ideal para arrancar el día.  

Datos útiles del Palacio Real de Madrid
Aquí pueden ingresar a su web site oficial y comprar las entradas con anticipación . Tiene una tarifa de alrededor de 10 euros. Puedes bajar la app del mismo tanto del Play Store como del Apple Store
para realizar la visita más completa. Puedes descargarte todo el contenido y disfrutarlo desde casa o durante la visita. Si lo prefieres, en cada uno de los museos podrás alquilar una tablet. Está disponible en 16 idiomas. 
Existe acceso para personas con discapacidad y se dispone de sillas de ruedas manuales.

El Palacio Real 
El primer dato interesante de este palacio es que es el único que estando en funciones en Europa se permite visitar. Es la residencia oficial del rey de España; no obstante, los actuales reyes no habitan en él, sino en el Palacio de la Zarzuela, por lo que es utilizado para ceremonias de Estado y actos solemnes lo cual permite visitar un palacio aún en uso. 
Con una extensión de 135 000 m² y 3418 habitaciones (en superficie, casi el doble que el Palacio de Buckingham o el Palacio de Versalles), es el palacio real más grande de Europa Occidental,2 y uno de los más grandes del mundo. Realmente nos sorprendió por su gran riqueza patrimonial. 
 Alberga un valioso patrimonio histórico-artístico, destacando el conjunto de instrumentos musicales conocido como los Stradivarius Palatinos, y colecciones muy relevantes de otras disciplinas como pintura, escultura y tapicería. Las salas de Estado y las colecciones artísticas están abiertas a las visitas siempre que no haya actos oficiales. Afortunadamente no las había aquel último día de junio. 
También se lo conoce como Palacio de Oriente por su ubicación geográfica y fue construido en el siglo XVIII.
Antes de ingresar al Palacio ya su fachada Sur y su emplanada llamada Plaza de la Armería son realmente sorprendentes. 
En ella se encuentra la Catedral de Santa María la Real de la Almudena
El solar que hoy ocupa la plaza de la Armería fue usado durante muchas décadas como anteplaza de armas.
Se muestra la fachada Sur del Palacio Real con un gran reloj y dos mástiles, uno donde ondea la bandera de España y el otro para colocar el estandarte real cuando el monarca se encuentra en Palacio. Nos detuvimos un buen rato en esta plaza a tomar fotos porque es realmente una joya arquitectónica. 
En la plaza tiene lugar la ceremonia del cambio de guardia de la Guardia Real el primer miércoles de cada mes a las doce en punto.

Ingresamos por la escalera principal ya un motivo de franca admiración. 

La escalera principal del Palacio Real de Madrid fue construida a partir de varios proyectos, la mayoría de ellos diseñados por Juan Bautista Sachetti, arquitecto principal del Palacio.

La actual escalera, de tipo imperial y suave pendiente, es más sencilla que la proyectada por Sachetti y fue concluida y diseñada por Francesco Sabatini, quien tomó como modelo la del Palacio de Caserta, pero respetando la impresionante caja construida por Sachetti. Parte de un solo tiro de arranque hasta el gran rellano central, donde se divide en dos tramos paralelos que suben en sentido inverso al primero.
Los escalones, fabricados en mármol de San Pablo (Toledo), están labrados cada uno en una sola pieza de cinco metros de longitud y escasa altura, teniendo por tanto un ascenso poco pronunciado. La balaustrada de los dos tramos superiores se adorna con sendos leones de mármol, obra de Felipe de Castro y Roberto Michel.
La bóveda está decorada con ricos estucos blancos y dorados y el Triunfo de la Religión y de la Iglesia, hermoso fresco de Corrado Giaquinto, pintor que fue mandado llamar por Fernando VI. La estancia se ilumina por cuatro grandes farolas de estilo imperio parcialmente doradas.
Subimos por ella hasta la planta alta del palacio y visitamos los distintos salones. La restricción a partir de aquí para sacar fotos es estricta y el personal de seguridad lo hace cumplir insistentemente. Debe tener que ver con que es el palacio oficial y está en uso por lo cual no tendré fotos mas que de las escaleras y los exteriores . 


El Salón de Alabarderos del Palacio Real de Madrid fue concebido por Juan Bautista Sachetti como salón de baile o comedor de gala, pero Carlos III lo convirtió en salón de los guardias que custodiaban el recinto.
Es una de las salas palaciegas que más riqueza muestran, la cual está basada en los frescos que adornan sus muros. Giovanni Battista Tiepolo fue el encargado de decorar la estancia, para lo que realizó varias pinturas de carácter mitológico: Eneas conducido al templo de la Inmortalidad por sus virtudes y victorias, Venus encomendando a Vulcano que forje las armas para Eneas, temas que parecen aludir a la función militar del espacio pero también a la figura de Carlos III como guerrero victorioso y a su madre Isabel de Farnesio como reina prudente y protectora.




Está decorado con tapices de Bruselas del siglo XVI, tibores de porcelana china del siglo XVIII y piezas de porcelana de la villa francesa de Sèvres.
En este Salón se instala el Belén Napolitano del Palacio Real.

El Salón de Columnas es uno de los recintos más utilizados dentro del Palacio Real de Madrid.
La arquitectura de esta sala es exacta a la de la Escalera Principal, ya que fue la caja de la doble escalera proyectada por Sachetti. Se utilizó para la celebración de bailes y banquetes hasta el año 1879, cuando, al fallecer la reina María de las Mercedes de Orleans, primera esposa de Alfonso XII, se situó en dicho salón su velatorio y se decidió construir un nuevo salón de baile, que también se utilizaría como Comedor de Gala, función que conserva actualmente.
Hoy en día el Salón de Columnas es utilizado para recepciones con numerosos asistentes, como el vino de honor posterior a la pascua militar y al discurso al cuerpo diplomático, además del encuentro de embajadores de España y la entrega de los Premios Nacionales del Deporte.
En este Salón se instala el Árbol de Navidad del Palacio Real.

Cámara de Gasparini
Su decoración data del reinado de Carlos III y está considerado uno de los más hermosos salones del palacio y ha llegado hasta nuestros días prácticamente sin ningún retoque. 
Era el lugar donde el Rey se vestía en presencia de la Corte, según la costumbre de la época. Algo hoy inimaginable! 
 Su decoración, realizada por Matías Gasparini, presenta grandes originalidades del tipo chinoiserie en estilo rococó. Los muebles, el suelo de mármol y el tapizado de las paredes se diseñaron como un conjunto. En fecha reciente, la seda de las paredes hubo de sustituirse por su mal estado, si bien sus bordados se cosieron laboriosamente sobre el nuevo tejido.
Cabe destacar el reloj situado sobre la chimenea, obra de Pierre Jacquet Droz, con autómatas vestidos a la moda del siglo XVIII que bailan cuando, al dar las horas, un pastor sentado toca la flauta. Es deslumbrante. 

El Gabinete de Porcelana fue decorado en época de Carlos III, influenciado por las construcciones similares que llevó a cabo como rey de Nápoles y Sicilia.  Para su construcción se colocaron bastidores donde habrían de sujetarse las placas de porcelana. El proyecto decorativo es de estilo tardobarroco clasicista.
El pavimento de esta sala es uno de los más bellos elementos decorativos ideados por Gasparini. Está compuesto por una elegantísima taracea de mármoles de colores y en invierno se cubre con una alfombra de lana que simula los motivos representados por el mármol. 

A esas alturas el Palacio Real ya nos había sorprendido lo suficiente como para captar nuestra admiración profunda y aún no habíamos visto todo. El Salón de Espejos es un salón de estilo neoclásico que era usado como tocador por la reina María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, reinado durante el cual fue concebido y decorado. 
A ello contribuyen los zócalos de mármol rosado y los paramentos de las paredes, cubiertos de una fina ornamentación de estuco en la que predomina el blanco y el azul. Los grandes espejos que dan nombre al salón están guarnecidos en oro y azul, coronados por estucos blancos sobre fondo azul y rodeados con decoración de motivos vegetales.
Cabe destacar el velador central, de caoba y bronce dorado, realizado por Thomire en 1788. En tiempos de Alfonso XIII esta sala era utilizada como salón de música. La estancia también contiene una estatua en mármol que representa a la infanta María Cristina de Borbón y Battenberg, hija de Alfonso XIII, cuando era niña.

El salón del Trono  es una habitación que da a la crujía principal del edificio, situando los sillones, flanqueados por leones dorados y con el fondo del estandarte real, frente a un ventanal que da a la Plaza de la Armería
El salón está presidido por dos tronos que son copia exacta del trono de la época de Carlos III. Las paredes estás tapizadas en terciopelo rojo de Génova con orlas de estilo rococó de plata dorada bordadas en Nápoles. Debido a su deterioro, el terciopelo fue reemplazado recientemente, cosiendo sobre el nuevo las orlas de plata originales. A ambos lados del trono se sitúan cuatro leones de bronce dorado. Estos últimos, cada uno de los cuales apoya una garra sobre una bola de caliza de color rojizo, fueron encargados por Velázquez durante su segundo viaje a Italia para decorar el Salón de los Espejos del antiguo Real Alcázar de Madrid, dado que a su cargo de Pintor de Cámara unía el de Aposentador Real. 
Otras piezas importantes son las estatuas, algunas de ellas realizadas en Roma por discípulos de Bernini y traídas por Velázquez por encargo de Felipe IV. Las arañas que iluminan el salón datan de la época de Carlos III, fueron realizadas en plata y adornadas con cuentas de cristal de roca tallado engarzadas en hilo de plata. En la bóveda destaca la alegoría pintada por Tiépolo en 1764 y que representa «La Grandeza de la Monarquía Española».
Es en este salón  donde el Soberano celebra la Pascua Militar y su tradicional discurso al cuerpo diplomático. Por otra parte, cuando se celebran cenas de gala, el rey y sus invitados (jefes de Estado fundamentalmente) reciben en el Salón el saludo o besamanos de los miembros del Gobierno y convidados a la cena.
En el año 2013 se llevó a cabo una limpieza en profundidad de los elementos del salón (estatuas, espejos, alfombras, lámparas) mientras se sustituyeron todas las luces por focos LED. El Mensaje de Navidad de S.M. El Rey del año 2015, fue pronunciado en este salón.

La Capilla Real es uno de los puntos más interesantes desde el punto de vista arquitectónico de todo el Palacio. Situada en el centro del lado norte de la planta principal del palacio, tiene su acceso desde la galería que rodea el patio central. También una institución ligada a la Casa Real Española y que forma parte fundamental de la Corte de los reyes.
La planta es de tipo central o elíptica, estando coronada por una cúpula de media naranja. A cada uno de los ángulos que describen la planta, salvo el atrio, la distribución de la Capilla es clásica: al este se sitúa el altar mayor, de mármol; al norte el altar del Evangelio; al oeste el órgano y el atrio ocupa el lado sur. Los asientos reales se sitúan en el lado norte, próximo al altar mayor, que está a su derecha.
Sobre el altar mayor hay un cuadro de Ramón Bayeu, San Miguel triunfando sobre los demonios, y en el altar del evangelio, el cuadro de La Anunciación, obra postrera de Mengs. El dosel y los sillones de los soberanos son de la época de Fernando VI y fueron realizados en raso blanco con bordados de plata y sedas de colores. El órgano, construido en 1778 por Jordi Bosch i Bernat, está considerado como una auténtica obra maestra. Se conservan en la Capilla los restos de san Félix, el cual está representado en una figura de cera dentro de un sarcófago de cristal.
En tiempos recientes la Capilla Real ha sido utilizada para funerales de la Familia Real Española, sirviendo como capilla ardiente en abril de 1993 para Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, y en enero de 2000 para María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias, Condesa de Barcelona. En noviembre de 2000 se celebró un Te Deum en esta capilla para conmemorar el 25 aniversario de la proclamación de Juan Carlos I como rey de España.

La Sala de la Corona  está situada en la hasta ahora denominada Cámara de la Reina María Cristina, se trata de una pieza decorada con tapices representando las cuatro estaciones. Con motivo de la proclamación de Felipe VI como rey de España el 19 de junio de 2014, la sala se remodeló para albergar los símbolos de la monarquía constitucional.
Así, se exponen la corona y el cetro pertenecientes a las Colecciones Reales, que nunca se habían expuesto antes al público, 
En esta sala también se expone un collar de la Orden del Toisón de Oro, la más alta condecoración que concede la Monarquía española. Realizada en plata sobredorada y oro, fundidos, cincelados y esmaltados, la pieza que se muestra procede del reinado de Isabel II, quien se la impuso a la imagen de la Virgen de la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha en 1854.
El sillón original del Salón del trono del Palacio Real de Madrid es otra de las piezas incorporadas a la sala. Perteneciente al rey Carlos III, cuya efigie reproduce en su respaldo, ha servido de modelo para los tronos posteriores.
Asimismo, la Sala de la Corona muestra la denominada Mesa de las esfinges, de estilo Imperio y adquirida por Carlos IV en 1803; es una de las obras maestras del mobiliario en las Colecciones Reales. En ella, el rey Juan Carlos I sancionó la Ley Orgánica por la que se hacía efectiva su abdicación, el 18 de junio de 2014, cuyo texto también se exhibe; anteriormente había servido para firmar el ingreso de España en la UE.
Completa la sala un ejemplar del discurso de la proclamación del rey Felipe VI, firmado expresamente por él mismo.

Se visita también el Antiguo cuarto de la Reina con este nombre se denominan varias estancias construidas como aposentos para la reina Isabel de Farnesio, quien los habitó entre 1764 y 1766.86 Después sirvieron como habitaciones de la Infanta María Josefa y de la princesa de Asturias, María Antonia de Borbón-Dos Sicilias, esposa del futuro Fernando VII.
En la Segunda Antecámara de la Reina se ha guardado, desde tiempos de Carlos III, la colección de piezas de plata para uso cotidiano de la Familia Real, cuberterías y trofeos deportivos ganados por Alfonso XIII y su hijo, Don Juan de Borbón.
También el Cuarto del Infante don Luis, Cuarto de la reina María LuisaCuarto de Carlos IV, en las que se pueden encontrar obras de Goya entre otros maestros de la pintura española. 
En el Palacio se conservan lo que podrían denominarse «restos» de la gran colección real, puesto que la mayor parte de sus fondos pasaron a formar parte del Museo del Prado en el siglo XIX. Aun así, la colección de pintura puede considerarse muy importante, abarcando múltiples géneros, escuelas y épocas.
De Velázquez destacan una miniatura en cobre representando al Conde-duque de Olivares, un raro bodegón de caza, original representación en trampantojo, así como el cuadro Caballo blanco, una de sus obras más conocidas y boceto para realizar sus retratos ecuestres. Ribera está representado por un excepcional retrato ecuestre, Juan José de Austria, que él mismo reprodujo en grabado.
El gran valor del mobiliario del palacio reside en su autenticidad, pues la mayoría de los muebles corresponden a la época de construcción del palacio y reinados sucesivos, que se muestran en una serie ininterrumpida de estilos rococó, neoclásico, imperio e isabelino. 
En cuanto a relojes esta la mayor y mejor colección de relojes de España, también es una de las principales del mundo. La importancia de la colección radica sobre todo en los relojes de época rococó construidos para Fernando VI por el relojero suizo Jacquet Droz. El reloj denominado El Calvario, del siglo XVII y construido en Núremberg, es el más antiguo, mientras que la existencia de un gran número de relojes de época imperio se debe a la afición por estos instrumentos por parte de Carlos IV. También es de destacar, por la riqueza de materiales usados para su elaboración, como oro, plata o marfil, un reloj regalo del presidente de Perú al rey Alfonso XIII en 1906, construido en 1878.
La colección de tapices es también considerada la principal colección del mundo después de la de Palacio del Quirinal en Roma, se compone fundamentalmente de paños fabricados en Bruselas en el siglo XVI y en la Real Fábrica de Tapices de Madrid, ya en el siglo XVIII, sobre cartones de Francisco de Goya. Son de destacar los tapices que se encuentran cubriendo las paredes del comedor de gala.
He escuchado decir a otros viajeros que resulta caro, que no permiten sacar fotos y sus guardias de seguridad no son muy amables pero realmente a nosotros nos ha sorprendido gratamente. El caudal artístico y arquitectonico es deslumbrante. Si nos preguntan creemos que es el Palacio Real mas bello que hemos visitado hasta hoy aún sobre Versalles o algun palacete fiorentino. 
Como si todo ello hubiera sido poco al bajar visitamos en el sector de planta baja la Real Armería y el Real boticario. Se encuentra allí también la Real Biblioteca que no pudimos acceder porque se encontraba en reparaciones. 
Durante el reinado de Felipe II la Real Farmacia se convirtió en un apéndice de la Casa Real, con la orden de abastecerla de medicamentos, función que continúa en nuestros días. La Real Farmacia que existe en la actualidad fue fundada como Museo de Farmacia en 1964. Las salas de destilaciones y las dos salas adyacentes a la farmacia fueron reconstruidas tal y como eran durante los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII. Los frascos son anteriores y fueron realizados en las fábricas de la Granja y del Buen Retiro, existiendo también otros enseres fabricados en loza de Talavera en el siglo XVII. Nunca habíamos visto algo igual.
La Real Armería está considerada junto a la Armería Imperial de Viena e de Turín como una de las mejores colecciones de armas del mundo.
La colección reúne las armas personales de los Reyes de España, y además alberga trofeos militares y presentes diplomáticos, que se mezclan entre tapices, cuadros y otras obras de arte.
Dentro de las piezas más destacables de la colección destaca la armadura y aperos completos que el emperador Carlos V empleó en la Batalla de Mühlberg, y con los cuales fue retratado por Tiziano en el conocido retrato ecuestre custodiado en el Museo del Prado. Además, alberga otras piezas de armeros españoles como Eusebio Zuloaga, que ejerció el cargo de director de la misma.
Nos fuimos del Palacio Real cerca del mediodía absolutamente satisfechos y felices con la visita. 
Caminamos por la Calle de Santiago hasta la Calle Mayor nuestro próximo destino era justamente la Plaza Mayor pero eso es motivo el próximo post donde empezamos formalmente la ruta de los  tapeos y las cañas por las calles de Madrid. 

Nos alojamos en le Hotel Arosa, Calle de la Salud 21