

Atuel en el sur de la provincia de Mendoza. Desde Potrerillos tomamos la ruta 7 hasta la emblemática Ruta 40 que recorre la Argentina de Norte a Sur paralela a la Cordillera de los Andes. En total eran
297 km que también desandaríamos para regresar. La ruta esta impecable y antes del mediodía entrabamos por Valle Grande. En la zona donde se contratan las excursiones de rafting que tiene cientos de opciones paramos a almorzar en una parrilla. Un rato después desde el paredón de la presa de Valle Grande que abre espacio a un enorme espejo de agua verde esmeralda iniciábamos nuestra recorrida. La zona es muy verde, esta llena de campings y cabañas y propuestas de todo tipo de actividades como natación, buceo, esquí, remo, motonaútica, paseo en catamaran, windsur, etc.




el rumor del Rio Atuel que es musicalidad pura. Fue un momento de esos que guardan para siempre. Hicimos también algunas paradas para ver las represas y realmente sorprende cuando en medio de semejante paisaje natural aparece la mano del hombre magistralmente usada para aprovechar el recurso natural.

El Cañon fue formado por la erosión fluvial ....si...todo eso lo hizo el río....y data del paleozoico superior!
Está perfectamente señalizado en cuanto a cartelería y si bien no hay señal de celulares hay suficiente movimiento de turismo como para que ante un eventual inconveniente se pueda tomar contacto con otros autos.


Terminamos el recorrido en la bella Villa Nihuil que tiene unas vista panorámicas muy bellas y desde allí emprendimos el regreso a Potrerillos pero decidimos hacerlo por una ruta interna de ripio que fue otro viaje.
De camino paramos en la una presa llamada Agua del Toro, un embalse con fines de aprovechamiento hidroeléctrico, riego y control de crecidas ubicada sobre el río Diamante


Nuestro camino llegaba al Sosneado y como el tiempo no nos alcanzaba decidimos dejarlo para la próxima al igual que la subida al Volcán del Maipo para visitar la Laguna del Diamante. Antes de la intersección con la ruta 40 pasamos bastante cerca de la Montaña de Cali y también vimos unas estancias bastante alejadas de las vacas pero que evidentemente eran sus dueños. Para despedirnos se nos cruzaron en la ruta una cantidad de ovejas importante y entre ellas la famosa y única oveja negra de esa familia....La decisión de elegir la ruta de un mapa de papel aunque jugada fue acertada porque fuera de todo circuito turístico , casi sin huella vivimos una experiencia fascinante.
Como cada noche cuando llegamos a Valle del Sol nos aguardaban las estrellas y la comida casera de El Lagarto nuestra proveduría amiga. Y la paz y el sosiego de nuestra casa en la montaña que aún hoy recordamos como un lugar en el mundo. Aún nos quedaba camino por recorrer. Una vez mas afirmamos que nuestra país es francamente interminablemente bello....y se los seguiré contando en los próximos posteos!