miércoles, mayo 17, 2017

Pongamos que hablo de Madrid (parte 3): Monumentos, El Prado y el Reina Sofía


 "Acompaño a mi sombra por la avenida 
mis pasos se pierden entre tanta gente 
busco una Puerta, una salida 
donde convivan pasado y presente. 
De pronto me paro, alguien me observa 
levanto la vista y me encuentro con ella. 
Ah! y ahí está, y ahí está 
Ahí está, ahí está 
viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá. " Canción La Puerta de Alcalá


Como acostumbramos en nuestros viajes arrancamos temprano y salimos a caminar por la Gran Vía en dirección a Cibeles. Habíamos dejado este día para dedicarlo a los museos del Prado y Reina Sofía.



Allí donde la Gran Vía converge con la Calle de Alcalá se encuentra el Edificio Metrópolis con toda su belleza arquitectónica. Aquel día se estaba restaurando la fachada por lo cual no pudimos ver ni tomar la foto tan ansiada. 

Será que tendremos que regresara a Madrid? De todos modos su cúpula se dejaba ver airosa y magnífica. 
Seguimos ya por la Calle de Alcalá y al llegar al Cuartel General del Ejército nos encontramos con un desfile militar que parecía una especie de cambio de guardia pero que en realidad era una celebración de algo que no pude averiguar. La banda militar ademas interpretó temas populares y fue divertido. Unos pasos mas adelante llegamos a de la Fuente de Cibeles . Afortunadamente el día de comienzos del verano era cálido y el cielo estaba totalmente despejado. Cuando la vimos allí emplazada en la plaza del mismo nombre supimos porque era tan admirada. Es realmente monumental.

 
La figura principal es la diosa Cibeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez. Está montada en un carro dispuesto sobre una roca que se eleva en medio del pilón. En sus manos lleva un cetro y una llave y en el pedestal se esculpieron un mascarón que escupía agua por encima de los leones hasta llegar al pilón, más una rana y una culebra que siempre pasan desapercibidas. Dos leones esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro. Los leones representan a los personajes mitológicos Hipómenes (o Melaión) y Atalanta, la gran cazadora del grupo de Diana. Hipómenes se enamoró de ella y consiguió sus favores con la ayuda de Afrodita y del truco de las manzanas de oro, pero al cometer los amantes sacrilegio cuando se unieron en un templo de Cibeles, Zeus se enfureció y les convirtió en leones condenándoles a tirar eternamente del carro de la gran diosa.
La fuente no sólo era un monumento artístico sino que tuvo desde el principio una utilidad para los madrileños. Tenía dos caños que se mantuvieron rústicos hasta 1862. De uno se surtían los aguadores oficiales que solían ser asturianos y gallegos y llevaban el agua hasta las casas y del otro el público de Madrid. En el pilón bebían las caballerías.

Aunque desde mediados de los años 70 había sido un lugar de celebración para los aficionados de los dos equipos grandes de la ciudad, el Real Madrid Club de Fútbol y el Atlético de Madrid, a partir de la Copa del Rey de 1991, se convierte en lugar de encuentro para la celebración de los títulos del Real Madrid ya que los aficionados del Atlético se trasladan a la cercana fuente de Neptuno.
Continuamos nuestro camino por la misma calle hasta llegar a la Puerta de Alcalá, aquella que tantas veces habíamos coreando cantando el tema que hicieran famoso Ana Belén y Victor Manuel en los años ochenta.. ..."y ahí está, ahí está, la Puerta de Alcalá.
Ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá."

Esta puerta es uno de los cinco accesos reales que daban ingreso a la ciudad. Aunque no es la original está emplazada en el mismo lugar.

 
Wally cruzó la avenida y se recostó en un banco con el monumento de fondo y luego caminamos unos pasos para entrar al Parque del Retiro.
Popularmente conocido como El Retiro, es un jardín histórico y parque público. Considerado como una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, alberga numerosos conjuntos arquitectónicos, escultóricos y paisajísticos de los siglos XVII a XXI, entre los que destacan el Monumento a Alfonso XII, el Palacio de Cristal, el Estanque Grande, el Parterre, la Puerta de Felipe IV, el Real Observatorio Astronómico y la fuente de la Alcachofa; e incluso anteriores, como la ermita románica de San Pelayo y San Isidoro.

Mientras caminamos el sol ya elevado sobre la bóveda celeste impartía sus rayos sobre nuestras cabezas. Afortunadamente el parque cuenta con bebederos donde hidratarse. Los monumentos, las fuentes, el rosedal y los estanques nos recordaron claramente a los Bosques de Palermo de Buenos Aires que no tengo dudas están inspirados en este lugar.
Recuerdo que comimos una paleta de helado de limón para mitigar el calor y tomamos fotos en el gran lago mientas un niño con la camiseta del Barcelona le daba de comer a los peces que brotaban del agua para conquista su alimento. Se acercaron los patos, los cisnes y las tortugas de agua.  Nos tomamos unas fotos  con el imponente Monumento a Alfonso XII de fondo . Nos hubiera gustado caminar hasta el Palacio de Cristal pero el calor arreciaba y los museos nos esperaban con tanto para ver.



Volvimos hacia el Paseo del Prado  y de camino paramos en el Hotel Ritz y tomamos una foto. Nuestros lectores saben que nos gusta hacerlo en cada ciudad en una cuestión personal que comenzó en el icónico de Londres.
Luego vimos el Monumento a Goya y finalmente entramos al Múseo del Prado. Mi objetivo era encontrarme con  la obra de Velazquez, pintor que admiré desde adolescente con fervor.
El gran maestro de la pintura hispana, Velázquez, el «rey» del museo en palabras del crítico francés del XIX Athanase-Louis Torterat, del que se expone una colección sin parangón en el mundo, integrada por la mayoría de sus obras maestras, entre las que se encuentran las famosas Meninas.
Tomamos la audio guía que es excelente y recorrimos también otras grandes obras de los pintores  españoles como la de Goya que es muy amplia, y también de El Greco. 
El Prado no es un museo enciclopédico al estilo del Museo del Louvre, el Hermitage, el Metropolitan, la National Gallery de Londres, o incluso (a una escala mucho más reducida) el vecino Museo Thyssen-Bornemisza, que tienen obras de prácticamente todas las escuelas y épocas. Por el contrario, es una colección intensa y distinguida, formada esencialmente por unos pocos reyes aficionados al arte, donde muchas obras fueron creadas por encargo. El fondo procedente de la Colección Real se ha ido complementando con aportaciones posteriores, que apenas han modificado su perfil inicial, puesto que, a diferencia de lo habitual en las pinacotecas nacionales de otros países, los esfuerzos, más que a completar las faltas, han ido dirigidos a reforzar el núcleo esencial. Es un museo que tiene mucha mas intensidad que cantidad de obras y se percibe a cada paso. 


La galería de obras maestras donde se encuentra El Jardin de las Delicias de el Bosco , entre otras obras de Caravaggio, Tintoretto, , Zurbaran, Rembrandt, etc es el paraíso del arte en si mismo. Nos enamoramos del Museo del Prado realmente y salimos después de muchas horas de caminar por sus pasillos porque era indispensable llegar a las 19 hs a la puerta del Reina Sofía donde nos esperaba un guia personal que habíamos contratado especialmente para que nos hiciera una visita guiada, puesta en contexto histórico referida al Guernica.  De camino casi coriendo comimos unas tapas en el Museo del Jamón que está sobre el Paseo del Prado apurando el paso luego para llegar a tiempo. El guía nos aguardaba en la puerta. 

Se llamaba Jairo Aganzo y si desean su forma de contactarlo no tienen mas que solicitarla. Se los comento porque realmente fue fascinante su trabajo. Aunque uno lea o escuche los relatos de los que vivieron en esos tiempos, aunque uno crea que lo sepa todo, les recomendamos mucho esta forma de visitar el museo. La recorrida por las obras de la colección fue fantástica pero la forma en que llegamos a estar  parados frente a la obra de Picasso fue tan emocionante que brotaron las lágrimas de nuestros ojos. 

Cuando salimos era de noche, y desandamos el camino bajo la luna en cuarto muy creciente. Madrid de noche es una ciudad vivaz y alegre. Caminamos hasta el Callao tomando fotos de los mismos lugares y monumentos que a la mañana pero iluminados. Parecía que había pasado una vida y en realidad llevábamos diez horas andando. En ella recorrimos la historia y el arte de varios siglos. Era una noche de verano y el gentío iba y venía por las calles del centro. Cenamos y nos fuimos a dormir porque al otro día emprenderíamos la ruta hacia el norte camino al País Vasco...pero eso forma parte de otra historia!