viernes, octubre 02, 2015

Iglesias de Roma: Basílica Mayor de San Juan de Letrán

En este viaje durante la primavera del 2015 como he venido contando hemos visitado muchas iglesias en Roma, en todos los casos tras las obras del arte italiano , no solo renacentistas sino de todos los tiempos que guardan en su interior.
Roma tiene cuatro basílicas mayores: San Pedro en el Vaticano, Santa María Mayor que ha sido ya comentario de nuestro post sobre un apasionado día en Roma, San Juan de Letrán que pasaré a contarles en esta publicación ya que es la más importante de las cuatro, la actual catedral de Roma, y San Pablo Extramuros que está bastante mas alejada del centro y que por una cuestión de tiempo dejamos para nuestra próxima visita a Roma. Creemos firmemente que siempre hay que dejar excusas pendientes para volver.

Basílica de San Juan de Letrán 


Construida en el siglo IV dedicada a Cristo Salvador pero se la conoce mas por estar dedicada a San Juan Bautista y al evangelista San Juan donde se encuentra la sede episcopal del obispo de Roma que es el Papa. Junto al palacio anexo y algunos otros edificios cercanos, goza del estatus de extraterritorialidad dentro del Estado italiano, por lo que es propiedad de la Santa Sede. La basílica es una de las iglesias que se deben de visitar en el peregrinaje de las siete iglesias de Roma para alcanzar la indulgencia plenaria en Año Santo.
En 1980 fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad en Europa por la Unesco.
Frente a una de sus entradas se puede ver erigido el Obelisco mas alto de Roma. Fue traído al lugar por el Papa Sixto V , se hallaba tirado en el Circo Massimo y roto en tres pedazos.
Fue construida por orden de Constantino El Grande y es la mas antigua de Roma. Si bien sufrió varios incendios y terremotos ha sido expuesta a diversas reconstrucciones, por lo que aún conserva su forma primitiva, además de un bello claustro del siglo XIII y un antiguo baptisterio que se encuentra profundamente restaurado.
La Basílica de San Juan de Letrán ha tenido un importante papel en la historia, ya que hasta 1870 todos los Pontífices fueron investidos en ella. A día de hoy, la iglesia no ha perdido la importancia que la caracterizaba en el pasado ya que, el Papa, como obispo de Roma, continúa celebrando en su interior los oficios de Jueves Santo.

La actual basílica es de estilo barroco, fruto de una radical transformación de Francesco Borromini en el siglo XVII; de época anterior se conservan los magníficos mosaicos del ábside, el ciborio gótico y el pavimento de estilo cosmatesco. En lo alto de la fachada se encuentran estatuas de Cristo, los santos Juanes (el Evangelista y el Bautista) y los Apóstoles. La fachada fue reformada en el siglo XVIII, siguiendo el estilo de la de San Pedro, por el arquitecto Alessandro Galilei.

Ya en el interior, destacan las monumentales estatuas de los doce apóstoles de la nave central. Bajo el altar mayor está enterrado el papa Martín V, bajo cuyo pontificado se abrió por primera vez la Puerta Santa en esta basílica. El ara de este altar es una losa que, según la tradición, es la misma que usaban San Pedro y los primeros papas al celebrar la misa. Sobre el altar hay un baldaquino con un relicario en el que se conservan las cabezas de san Pedro y san Pablo. En el fondo del ábside está la cátedra, el trono episcopal del obispo de Roma, hecho de mármol y mosaicos.

Es realmente una iglesia bellísima, sino la mas bella. El pórtico que se encuentra en la fachada principal es de dos pisos y data del siglo XVIII y desde allí el Santo Padre da su bendición cada Jueves Santo.
Las puertas centrales de bronce son las originales que se utilizaban en la curia romana situada en los Foros Imperiales. Es asombroso!

La basílica presenta un interior grandioso y decorado, desde los techos hasta los suelos decorados con mosaicos sobre los que se erigen imponentes columnas y colosales estatuas.

Enfrente de la basílica se encuentra la Escalera Santa, por la que Jesucristo subió para ser juzgado en Viernes Santo. Fue llevada desde el palacio de Poncio Pilato en el año 326.

Es difícil establecer prioridades en Roma, es común escuchar que la gente puede cansarse de ver tantas iglesias. A nosotros no nos sucede. Yo creo que esta basílica es para no dejar de visitar. Cuando estén allí no dejen de mirar cada detalle porque realmente vale la pena!

Les dejo un video con imagenes y tomas de filmación para que la disfruten junto con la Fantasy in G minor de Listz.