lunes, marzo 06, 2017

Pongamos que hablo de Madrid ( Parte 2) Gracias Joaquín!!

" De González Catán a Tirso de Molina, qué trajín,
De España a la Argentina, qué meneo
Qué vaivén, qué ajetreo
Qué mareo, qué ruina
¿y por culpa de quién?"
Dieguitos y Mafaldas 
Joaquín Sabina


Desde la Calle Mayor arribamos a la Plaza Puerta del Sol 
Aquí se encuentra desde 1950 el denominado Kilómetro Cero de las carreteras radiales españolas. El edificio más antiguo de la Puerta del Sol es la Casa de Correos y en ella destaca el reloj de torre que fue construido y donado en el siglo XIX por José Rodríguez de Losada, y cuyas campanadas de las 12 de la noche del 31 de diciembre marcan la tradicional toma de las doce uvas a la gran mayoría de los españoles. La Puerta del Sol es un lugar de cita, un lugar de paso entre diversas partes de Madrid. Es visita turística obligada de aquellos que se acercan a Madrid.
Sus orígenes era uno de los accesos de la cerca que rodeaba Madrid en el siglo XV. Esta cerca recogía en su perímetro los arrabales medievales que habían ido creciendo extramuros, en torno a la muralla cristiana del siglo XII. El nombre de la puerta proviene de un sol que adornaba la entrada, colocado ahí por estar orientada la puerta hacia levante.
Hitos importantes en esta plaza, aparte de la placa correspondiente al mencionado Kilómetro Cero frente a la Casa de Correos, son la Estatua del Oso y el Madroño, popular punto de encuentro de los madrileños, erigida en 1967 enfrente del edificio del antiguo Hotel París (número 1, donde se encontraba el cartel de Tío Pepe), posteriormente trasladada a la boca de la calle del Carmen y reubicada en su lugar original el 25 de septiembre de 2009; sendas placas en la fachada de la Casa de Correos, dedicadas, una a los héroes del levantamiento popular del 2 de mayo y la otra a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y a las personas que colaboraron el día de la catástrofe; la Estatua de la Mariblanca, reproducción de una antigua y popular escultura que adornaba la fuente que allí existía; y el cartel publicitario de neón de los vinos Tío Pepe creado por el burgalés Luis Pérez Solero, último superviviente de los numerosos anuncios que en otros tiempos había en esta plaza, ubicado en el número 1 hasta el 18 de abril de 2011, cuando fue retirado, y recolocado en el número 11 el 8 de mayo de 2014.  La Puerta del sol se ve rodeada de catorce edificios. 
El último elemento añadido, en 1994, es la estatua ecuestre de Carlos III. Para elegir su emplazamiento fue convocado un referéndum popular, que tuvo lugar en la propia Puerta del Sol, colocando la estatua, provisionalmente durante el período del referéndum, en el lugar que más o menos hoy ocupa. Es una reproducción en bronce de Miguel Ángel Rodríguez y Eduardo Zancada de la obra de Juan Pascual de Mena que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La inscripción en espiral que rodea el pedestal describe brevemente la historia del reinado de Carlos III. El monumento mide nueve metros de altura. Como curiosidad, cabe señalarse que, en él se instaló un dispositivo electrónico para alejar a las palomas que sobre él se posaban continuamente.
A comienzos del siglo XXI, los comercios tradicionales que había en la Puerta del Sol han ido desapareciendo para dar paso a franquicias, salas de juego, restaurantes de comida rápida y otros establecimientos más impersonales y fríos. Pervive, no obstante, la centenaria cafetería-pastelería La Mallorquina, situada en la manzana entre las calles Mayor y Arenal, y también lugar donde tradicionalmente se colocan las casas de loterías. 

Aqui un video muy corto de la Puerta del Sol 




Abandonamos la Puerta del Sol por la Calle del Príncipe para hacer otra parada de tapas en "100 montaditos"una cadena franquiciada de comida rápida que ofrece una carta de variedad de sanwiches con pan francés de todo tipo de rellenos, papas fritas , aros de cebollas, salchichitas, etc  y tiene muy buenas promociones. Se pide , se  abona y se retira para luego comer en alguna mesa. Es económico. Todo rico y al paso. Si hacemos un promedio de paradas de tapas en Madrid creo que es el mas alto de todo el viaje. A nuestro favor juega que tuvimos días calurosos de verano. 



Caminamos hacia La Latina, un barrio de los mas antiguos y tradicional que se ha convertido en un polo gastronómico de cañas, tapas y terrazas que los fines de semana se llenan de gente que seguramente volverá loco a mas de un vecino. Sin embargo, los días laborables es un barrio común y corriente con los vecinos que van a comprar al Mercado de la Cebada.
En la ubicación del mercado había desde el siglo XVI un conjunto de puestos al aire libre ubicados en lo que es la Plaza de la Cebada. En esta época la Puerta de Toledo era una de las puertas de entrada a la ciudad y por ella entraban los productos que provenían de las provincias. 
 El Mercado de la Cebada, uno de los más grandes de Madrid, es la  perfección  de esa fusión entre lo tradicional y lo moderno que caracteriza esta zona.

A finales del siglo XVIII el aumento de habitantes en la ciudad de Madrid hizo que se pensara en la posibilidad de crear un mercado capaz de abastecer de alimentos, y de proporcionar higiene a los mismos. El mercado actual posee dos plantas efectivas de uso comercial con una superficie de más de 6000 metros cuadrados. A las dos plantas mencionadas se añade una planta que hace de almacén y otra de aparcamiento (392 plazas de aparcamiento). Cabe destacar las seis cubiertas abovedadas de color rojo que cierran el edificio. Destaca un gran mural sobre los principales monumentos de Madrid realizado por el artista madrileño Carlos Rincón en 1962. En la misma plaza se encuentra El teatro de La Latina es un local teatral de Madrid, ubicado en la plaza de la Cebada del homónimo Barrio de La Latina, obra del arquitecto Pedro Muguruza. Ha sido uno de los escenarios más importantes para la representación de comedia y revista en la historia del teatro de España a lo largo de siglo XX.

Debe su nombre a Beatriz Galindo, la Latina, escritora castellana del siglo XV.
Las dos principales calles donde se localizan la mayoría de los locales son la Cava Alta y la Cava Baja, ubicación del mítico Casa Lucio, famoso por su plato de huevos estrellados. Pero perderse entre sus callejuelas es realmente un paseo encantador,  merece la pena alejarse y encontrar otras como la de La Paja, la del Humilladero, la de San Andrés o la de Puerta Cerrada.
En los  últimos años se ha convertido en uno de los barrios más populares para vivir pero también carísimo.  Podemos descubrir su antigüedad en  los restos de murallas, las grandes y pequeñas iglesias distribuidas aparentemente al azar por sus calles e incluso el viaducto de Segovia y la Puerta de Toledo, que marcan los límites el barrio.





Allí nomás casi lindera se encuentra la estación de metro Tirso de Molina a pocos minutos de La Latina. Y la plaza homónima  (antes llamada Plaza del Progreso) es un espacio público en el centro de Madrid con planta triangular, que se prolonga hacia la calle de la Magdalena y la vecina plaza de Antón Martín. Se denomina así en honor al dramaturgo español del siglo XVII que tiene en ella una de las estatuas dedicadas a Tirso en la capital de España. El conjunto urbanístico forma el límite norte del barrio de Lavapiés. Pero yo llegué allí porque mi corazón escuchaba versos de Sabina como : 

"...el metro huele a podrido, 
carne de cañón y soledad. 
Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal, 
¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar? 
Cuando la ciudad pinte sus labios de neón 
subirás en mi caballo de cartón. 
Me podrán robar tus días… tus noches no."

Así dice una de sus más conocidas canciones Caballo de cartón. Éste es el micromundo donde Joaquín Sabina ha vivido durante las últimas décadas, "siempre en casas separadas por menos de doscientos metros de distancia la una de la otra".
Anduvimos por la plaza y sus alrededores. En esta plaza tuvo su primer estudio de pintura el valenciano Joaquín Sorolla en 1889. Tuvieron casa también los hermanos Bécquer (Gustavo y Valeriano) en las casas adyacentes a la plaza, en el espacio que les dejara en su estudio el pintor José Casado del Alisal. En el año 2008 la plaza sufrió una fuerte renovación, ampliando su zona peatonal, se han instalado quioscos formando un mercado de flores, se han plantado unos plátanos de sombra, y se ha renovado el mobiliario urbano. Se colocan tres fuentes independientes en tres zonas diferentes de la plaza. En la plaza tiene su sede la central sindical CNT.




Desde allí emprendimos el retorno hacia la Gran Vía y pasamos por el Cine Callao. Es un edificio ubicado en la  plaza del Callao, primera obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto, que la construye en el año 1926. Se encuentra junto al edificio Carrión, separado del mismo por la calle Jacometrezo. El edificio fue inaugurado como sala de cine el 11 de diciembre de 1926 emitiendo la película Luis Candelas, el bandido de Madrid. El edificio presenta tendencias academicistas con cierto regusto neobarroco español y en su decoración interior sugerencias vienesas y art decó. Inicialmente poseía un aforo para mil quinientas personas. Su terraza está diseñada para emitir sesiones cinematográficas al aire libre. El sótano del edificio se pensó para alojar un Café o Cabaret, aunque posteriormente se adaptó a la antigua discoteca Xenón.
Actualmente dos grandes pantallas digitales ocultan elementos de sus fachadas, como tres grandes ventanales y unos óculos. También han desaparecido algunas esculturas y otros elementos decorativos originales, que pueden verse en fotografías antiguas. Su esquina está coronada por un torreón a modo de faro.
Es allí adonde llegamos en el horario de la tarde donde comienza a aparecer gente desde todos lados. Allí pudimos sentir la presencia del Madrid moderno y lleno de vida. Especialmente en la Calle Preciados famosa por ser la que aloja al El Corte Ingles de Madrid y también los locales mas cotizados. La multitud avanzaba por ella bajo sus particulares parasoles y nosotros dudamos en un momento si estábamos en Madrid o en Buenos Aires en hora pico. 



Entramos al Corte Ingles y subimos hasta su último piso donde se encuentran puestos de venta de distintas delicatessen y un bar a modo balcón terraza con miradores a 360 grados de toda la ciudad. En sus paredes vidriadas se dibujan las siluetas de los momentos o edificios históricos a modo de señalador para ubicarnos a la distancia. Tomamos fotos del sector donde el sol nos permitía ya que el contraluz era importante aunque el sol ya estaba encaminado sobre el poniente. Luego recorrimos algunos pisos, hicimos unas compras y volvimos al hotel caminando unos cinco minutos por la Gran Vía. Estábamos extenuados pero realmente felices. Así terminaba nuestro día en Madrid que comencé contando en el posteo anterior. En una sección que daré en llamar "Intimidades de Alcoba" les dejo un video de como terminó nuestro día aproximadamente a las 8.30 p. m. en nuestra habitación del Hotel Arosa.