sábado, julio 29, 2017

La corona de la Estatua de la Libertad y los caminos del Downtown






"...je lutterai pour la liberté, j'en appellerai aux peuples libres. Je tâcherai de glorifier la République là-bas, en attendant que je la retrouve un jour chez nous"


"... lucharé por la libertad, lo pediré a los pueblos libres. Trataré de glorificar la República allí, hasta que la reencuentre un día entre nosotros"
Frédéric Auguste Bartholdi. ( escultor autor de la Estatua de la Libertad)




Acordamos con las chicas en encontrarnos los seis en la estación del metro de Battery Park a las 8:45 de la mañana. Teníamos entradas para tomar el ferry a la Estatua de la Libertad  y bajar a visitar su pedestal y subir a la corona. El horario de los tickets era a las 9 :45. A menos que hubiera Wi-Fi la única que tenía conexión a Internet era yo. Nosotros salimos demorados. Llegamos 9:10 y como no vimos a las chicas en la estación del metro decidimos llegarnos hasta la terminal de Ferrys dentro del parque. Allí tampoco las encontramos, corrían los minutos y se acercaba la hora de embarcar. Me acerqué a la oficina de tickets a explicarle el problema y muy amablemente me dijeron que las entradas que teníamos eran muy valiosas, que cientos de las personas que estaban allí querían subir a la corona y no tenían tickets, por lo tanto que no me hiciera problema y cuando las chicas llegaron le avisemos no las íbamos perder. 
Las chicas nunca llegaron porque en realidad se tomaron uno de los Ferrys hasta la estatua ( tenían los NY Pass)  y desde allí se conectaron la Wi-Fi y me avisaron. Supusieron que como había llegado tarde habíamos abordado el ferry sin ellas. La suposición no fue mala dado que yo advertí el primer día que no esperaríamos a ninguna. Pero digamos que lo mío, no fue para tomarlo de una manera tan literal!

Si uno quiere visitar la emblemática estatua los Ferrys salen cada 10 o 15 minutos, la taquilla se encuentra dentro de la histórica Castillo Clinton en Battery Parkterminal, pero en el caso de querer acceder a la corona se debe comprar un ticket especial que sale a la venta con seis meses de anticipación dado que hay una cantidad limitada de ingreso a diario además de algunas cuestiones puntuales de seguridad reforzadas. Una de ellas es que quien tiene la entrada debe apersonarse en la oficina de tickets de Battery Park y allí con su pasaporte en mano recién se le coloca la cinta para poder realizar la visita. Por lo cual las chicas tuvieron que volver nuevamente en el ferry para realizar ese trámite y luego los seis subir finalmente al barco que nos llevaría a la estatua.


Datos útiles: Web site para comprar las entradas para la Corona con anticipación. 
New York Pass incluye el Ferry, la vista a Ellis Island y al pedestal 
Hay Ferry gratis pero solo dan vueltas alrededor de la estatua y no es posible bajarse. 

Mientras creíamos que las chicas aún no habían llegado Wally y yo salimos a recorrer el parque buscándolas en distintas direcciones. Mientras caminaba y las ardillas se cruzaban por delante de mis pies podía observar las moles gigantes de los edificios de Wall Street frente a mí. Recordé que estaba en la zona fundacional de la ciudad allí los holandeses desembarcaron en 1614 y  en 1625  el jefe de la colonia, Peter Minuit, compró la isla de Manhattan a los Lenape (la leyenda, ahora refutada, cuenta que por abalorios de cristal por un valor de 24 dólares). El lugar sería renombrado como
Nueva Amsterdam. Fundada en 1625 por la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, la ciudad se ubicaba en la punta sur de la isla de Manhattan, lugar estratégico y defendible para el acceso fluvial del comercio de pieles en el valle del Hudson.

Se convirtió en el mayor asentamiento neerlandés de Norteamérica y permaneció en manos de los Países Bajos hasta 1664, cuando pasó a manos de Inglaterra. Los neerlandeses lo recuperaron brevemente en 1673 y lo volvieron a ceder a Inglaterra en 1674 por los términos del Tratado de Westminster, renombrando los ingleses el asentamiento como New York. A quienes les interese la historia de las ciudades siempre les recomiendo la zaga de Edward Rutherfurd , en este caso su Best Sellers Nueva York narra los cuatrocientos años de historia ficcionada de manera notable. 

La mañana estaba gris, podría decirse que era una postal nubosa  El cielo completamente encapotado  anunciaba lluvias. De todos modos la temperatura era muy agradable. En un momento me quedé mirando desde la orilla la estatua en medio del mar. Le tomé varias fotos y el verdegris del cuerpo de la estatua, era el único color que junto con las arboledas de Battery Park permitían entender que el día no era en blanco y negro.
Originalmente la estatua era color bronce, ahora es de color cardenillo (verde grisáceo) debido a la oxidación de las planchas de bronce que la cubren.

La hoja del la ruta de aquel día sería reformada ya que partimos a la estatua a la hora en que tendríamos que haber retornado. 
El trayecto en el ferry una vez abordado desde muy pocos minutos, lleno como metro en hora pico, apretados para tomar la foto del Sky line del bajo Manhattan que prácticamente estaba cubierto de nubes. Luego fuimos tomándonos fotos con la estatua de fondo y un minuto después ya estábamos bajando en su explanada.  

La Estatua de la Libertad fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y como un signo de amistad entre las dos naciones. Fue inaugurada el 28 de octubre de 1886. 
La estatua es obra del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi y la estructura interna fue diseñada por el ingeniero Alexandre Gustave Eiffel, dos gigantes de la historia del  arte y la arquitectura.
Desde su inauguración en 1886, la estatua fue la primera visión que tenían los inmigrantes europeos al llegar a Estados Unidos tras su travesía por el océano Atlántico. En términos arquitectónicos, la estatua recuerda al famoso Coloso de Rodas. Actualmente recibe en torno a 3,5 millones de personas al año.

Ingresamos al recinto y una vez pasados todos los controles de seguridad vimos la  antorcha original, reemplazada por otra en 1986 en medio del hall es realmente impactante. Allí supimos que la actual brilla porque su material es oro puro.  Comenzamos la subida, primero en ascensor y luego por una escalera que lentamente se va tornando angosta y empinada 
 podían ascender los 354 escalones que conducen a la cabeza de la estatua y a su corona.  Desde allí era posible apreciar unas vistas del puerto de Nueva York, aunque no el skyline de Manhattan, contrariamente a la creencia popular. Esto se explica por el hecho de que la cara de la estatua está orientada hacia el océano Atlántico y Europa, no hacia el Oeste. Además, la vista fue restringida parcialmente dado que las 25 ventanas de la corona son más bien pequeñas y la mayor de ellas sólo tiene 46 centímetros de altura. 


Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se prohibió el acceso a la isla de la Libertad hasta diciembre del mismo año y el acceso del público al monumento no se permitió hasta el 3 de agosto de 2004. El acceso a la corona estuvo cerrado hasta 2009. Finalmente el interior de la estatua y el acceso a la corona se reabrieron al público el día anunciado, aunque por motivos de seguridad el acceso quedó restringido a un máximo de 240 turistas al día en grupos de un máximo de 10 personas cada vez.
Y allí estábamos, los seis dentro de la corona de la estatua de la libertad,  uno se encuentra en las entrañas de la estatua de la libertad, y desde allí se aprecia la exquisitez de la arquitectura de Eiffel. El espacio es tan pequeño que apenas si pudimos sacarnos fotos porque el contraluz no ayuda pero aquel momento quedó grabado en todos nosotros para siempre. Bajamos y fuimos pasando por las terrazas sacando fotos de distintas perspectivas. En algún momento nos quedamos mirando hacia Ellis Island otros  hacia Wall Street,  un poco incrédulos aún de estar allí.  Pasamos por la tiende de souvenir que es realmente increíble. Te queres comprar todo!


Afortunadamente no llovió en ningún momento por lo cual se hizo muy placentero recorrerla. Embarcamos nuevamente y decidimos no bajar en Ellis Island  porque nuestra hoja de ruta se hallaba con mas de dos horas de retraso. 
Desembarcamos y caminamos en dirección hacia el One Trade Center ( la Freedom Tower) donde teníamos tickets para subir a las 15 hs. 
Recorrimos el tramo caminando desde Battery Park hasta el memorial de los atentados del 2001, donde nos quedamos unos minutos impactados por la obra que logra transmitir la pérdida y el dolor de lo sucedido. 

El Memorial 9/11 es una plaza enorme donde hay 2 grandes
piscinas cuadradas de mármol negras. De estas piscinas caen unas grandes cascadas en 2 niveles y estos 2 cuadrados son en realidad el lugar en el que en su día se alzaron las desaparecidas Torres Gemelas. Alrededor de las cascadas se encuentran los nombres de los fallecidos el 11 de septiembre del 2001.
Allí en lo que su día fueron los cimientos de las torres 1 y 2 del World Trade Center. En una ciudad tan ruidosa como NY todo el mundo al llegar allí enmudece por unos minutos. O esa es la sensación que se percibe. 



Allí está el museo y es parte de la reconstrucción de World Trade
Center, proyecto que incluye el Memorial, el nuevo WTC Transportation Hub , diseñado por Santiago Calatrava  y llamada Oculus, mas  5 imponentes rascacielos, entre ellos el One World Trade Center, el edificio más alto de Nueva York y de Occidente que están en construcción. 
 Oculus ( costo 4 billones de dolares)  se suma como una nueva estación de conexión (así como Grand Central o Penn Station) de trenes, ómnibus y ferrys, “un gran óculo-ojo” a los pies de las torres, con alas de acero blanco con “tentáculos” que miran hacia ambos ríos y que visto desde arriba pareciera que entrecerrara sus “ojos” porque cada una de las líneas blancas vendría a ser una especie de “pestaña”, que genera ilusión de movimiento y juego de luces en contraste con la robustez de los rascacielos inmensos de la zona. 
Por fuera parece el esqueleto de una ballena, una vez adentro, si miras al cielo en dirección Freedom Tower la ves por entre sus “huesos”, pues tiene como una raja de vidrio, estrecha y alargada cuya mayor curiosidad es que se abrirá cada 11/9 , permitiendo la entrada del sol justo a la hora en que cayó la segunda torre en 2001.
La llamada   Zona cero (en su versión inglesa, Ground Zero) para denominar al solar en el que se encontraban los dos edificios principales del World Trade Center de Nueva York, las Torres Gemelas, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 ya había sido utilizada en tiempos de la Segunda Guerra para describir los destrozos en la parte de tierra que quedan luego de un estallido nuclear. 

Lo cierto es que esta zona se mantiene en permanente construcción y cambios aportándole una muestra de vitalidad a la ciudad y el espíritu de no ceder su poderío. El atentado fortaleció el espiritu de los neyorkinos quienes vieron el rescate del Downtown como una cuestión de amor propio. 
Fuimos a tomar el metro allí . Es realmente deslumbrante la obra de arquitectura de Calatrava y adentro aún mas, además del pase de estaciones de metro, hay locales de todo tipo de cosas y algunos bares. 
Volvimos a tomar el metro con destino al Up . La idea era ir a comer algo al Barrio Chino pero nos pasamos de parada ( en realidad el metro no para en todas las estaciones, lo aprendimos ese día , estén atentos!!)  y bajamos en Union Square cruzamos la plaza, el día seguía nublado pero cálido, había algunos músicos cantando, estábamos con mucho apetito y Luciana con la fantástica Guia de Dios en mano propuso un lugar. Mari le preguntó si estaba segura que era cerca.  Cada error de Luciana significaban unas ocho o diez cuadras más! 
Cada vez que recuerdo aquel momento siento la misma sensación
 de libertad .
Caminábamos sin rumbo cierto muchas veces en Manhattan y era realmente placentero.  En la plaza había una especie de feria de productos orgánicos y algun músico callejero.  Salimos por la Broadway en dirección al upp y en la W22St doblamos a la izquierda  y fuimos a un clásico y antiguo bar especializado en Sanwichs . Luciana había acertado con el lugar. Fue increíble, Eisenberg's Sandwich Shop es una sanwichería cuyo lema es "elevando el colesterol de NY desde 1929" Entrar es un viaje al pasado, una barra muy larga con taburetes y algunas mesas al fondo. Allí nos sentamos. Todos elegimos unos sanwiches impresionantes. Yo preferí la sugerencia del día: pastrami, queso cheddar, panceta, cebolla y huevo, en todos los casos acompañados por papas fritas y cerveza.  Las paredes están repletas de cuadros con figuras como Susan Sarandon, Bono y otros famosos que posan con el dueño. Nos atendió un mozo latino y Mari teminó sacandose fotos con él porque realmente era amable y distendido. 


Datos útiles : les dejo en este link el menú del Eisenberg´s

Sandwich Shop. 
El MAC Cosmetics del Flatiron esta en Flatiron Building, 1 E 22nd St, New York, NY 10010, EE. UU.
El LEGO en 200 5th Ave, New York, NY 10010, EE. UU.

Cuando salimos del bar no te con sorpresa que estábamos en el lateral de un edificio muy importante: el Flatirón building. A medida que caminábamos hacia la esquina se podía distinguir su silueta y frente a la Ochava famosa hay una pequeña plaza seca donde sentarse y disfrutar de esa esquina fantástica. Es la W23 entre la Quinta Avenida y Broadway. 

 

El edificio es bellísimo, es imposible no imaginar a Spiderman aferrado a sus molduras. Con estilo Beaux Arts fue diseñado por el arquitecto de la escuela de Chicago Daniel Burnham.y por su forma y altura, fue el segundo rascascielos de la ciudad y el mas alto del mundo en su momento. Por eso se convirtió rápidamente en una atracción. La forma aerodinámica del edificio produjo en el viento un efecto túnel calles arriba de donde estaba situado.
Los neoyorquinos prestaron un inmediato interés al edificio, haciendo apuestas sobre cuán lejos llegarían los escombros cuando el viento lo derribara y apodándolo "the flatiron", debido al parecido del edificio con las planchas de la época.
 A principios de los años diez, cuando la visión de las pantorrillas desnudas de una mujer era algo excitante, los mirones se colocaban a lo largo de la acera para poder echar un vistazo, cuando el viento levantaba las faldas de las transeúntes. La Policía los tenía que expulsar de la Calle 23 



En la esquina hay una casa de lego tan grande que jamás imaginé. Las mujeres decidimos visitar un local de MAC Cosméticos en la cuadra del edificio, y acordamos con los muchachos que se quedaron mirando los legos en encontrarnos un rato después.
Luego de probarnos decenas de labiales y mientras las chicas aún seguían comprando, fuimos con Mari al lado a un local de té y café orgánico llamado Origins Flatiron.  Tomamos el café más horrible de nuestra vida y antes de irnos decidimos probar unos tés de degustación que se podía uno servir en un mostrador en la puerta y eran más feos aún. El local era bonito.  
No se porque motivo se me ocurrió mirar hacia atrás y de pronto me encontré con el Empire State de fondo con toda su elegancia pero bajo la niebla. 
Entonces noté que siempre que estuvimos mirando el Flatirón de frente atrás, a  nuestras espaldas estaba erguido el Empire State. Fotos y más fotos.Volvimos al MAC y recorrimos la cuadra del Flatirón hasta la Ochava. A pesar de estar cerca ya estaba estaba haciendose de noche y dejaríamos al Empire State para otro momento. 

Allí nos reunimos los seis y seguimos camino. Hoy mientras lo escribo reafirmo una y mil veces que caminar sin destino por las calles de Manhattan es algo fascinante. 
Anduvimos visitando algunos locales de la zona y luego tomamos el metro hacia Times Square. Agustina insistía al ritmo de "Vamos a Times Square! Times Square! Times Square! y a veces variaba por Forever 21 Forever 21 Forever 21! 
 Y así llegamos con el metro hasta Times Square, allí siempre es de día dada sus luminosas carteleras. Mari se tomó fotos con el bebé  monstruo y con Wally y Lu nos tomamos fotos con todos los superhéroes. Lo hacen a cambio de propinas pero no son insistentes ni tienen permitido hostigar al turista por lo cual es todo muy divertido. Luego anduvimos recorriendo tiendas. Luciana fue por su campera a Uniqlo Times Square Pop Up  y Agus a Forever21.
Aquí un video de un minuto en Time Square!




No muy tarde volvimos al hotel, las chicas regresaron al hostel y luego salieron en busca de algún bar donde terminaron escuchando jazz hasta la madrugada. Otro día en el que caminamos más de 10 km esta vez mucho más cómodos de calzado. Recuerdo que la energía de Times Square aquella noche me agotó completamente, compramos algo para cenar a la vuelta del hotel y nos fuimos a dormir .
Nuestro segundo día en New York había sido fabuloso y cuanto más aún los que iríamos a vivir.

Nos alojamos en el Hotel Amsterdam Court
Las chicas en el HI NY Hostel