lunes, mayo 16, 2011

Diario de Vida: Volver a los 17

"Mi paso retrocedido
Cuando el de ustedes avanza
El arco de las alianzas
Ha penetrado en mi nido
Con todo su colorido
Se ha paseado por mis venas
Y hasta la dura cadena
Con que nos ata el destino
Es como un diamante fino
Que alumbra mi alma serena." (Violeta Parra) 



7 de Mayo de 2011 
El despertador sonó a las 6:25 AM. Salió el sonido de un MP3: Baglieto cantaba "Las cosas tienen movimiento" . Hice algo que no hago habitualmente. Estiré la mano y tomé la remera de mangas largas que la noche previa dejé sobre mi cómoda y me cambié debajo del edredón. Las primeras temperaturas bajas son odiosas, llegan con el otoño y te toman por asalto. El resto fue un trámite. Bajé, puse la pava, subí al dormitorio de Luis y lo desperté. Un te verde con leche descremada, dos galletitas de agua y salí con Guaicu que miró extrañada, se sacudió y fuimos al garage en busca del auto. Minutos después mi hijo y yo partimos escuchando tangos en una FM a Ciudad Universitaria. Cruzamos la porteña ciudad de Buenos Aires de sur a noroeste, casi de punta a punta. Bajamos por San Juan, Paseo Colón, Retiro, Costanera Norte para llegar a destino. Era extraño pero solo hablábamos de cosas triviales mientras las luces de los autos inútiles comenzaron a notarse encendidas bajo la claridad del día. Diferentes panorámicas de la ciudad iban sucediéndose: la mirada de la Casa Rosada desde su fachada posterior, la Torre de los Ingleses, el edificio Alas donde mas de treinta años transcurrió la vida laboral del abuelo, donde hizo la "colimba" el padre. Las dársenas repletas de containers llenas de cosas que muchas veces no logran llegar a su destino. Y el Río de la Plata majestuoso como pocos, con el sol reflejándose resplandeciente en sus aguas oscuras. Aeroparque y la Costanera Norte, que perdió sus carritos y su magia hace muchos años....Y así casi sin darnos cuenta, unos minutos después Luis se bajaba en el Pabellon III, sin anestesia, no se exactamente cuando fue que pasó, que pasaron los pocos dieciocho años de los que ha devenido.  Sí, Luis se bajó y yo lo ví ir caminando lentamente, subiendo las escalinatas que lo llevaban en un tiempo cronológico, finito y veloz a rendir su primer examen parcial en la universidad. Puse primera, sonreí y descubrí que crecer muy cerca de los hijos también tiene sus recompensas.


 Les dejo este maravilloso video! que lo disfruten!

Volver a los 17 por Mercedes Sosa y Milton Nascimento

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