martes, octubre 11, 2005

Desafío


Esta vez le tocaba a Juli. Pero como no hizo la tarea al pie de la letra cuando sugirió un lugar por la zona de Caballito recibió la negativa de Mari que se había vestido para salir como corresponde a un sábado a la noche. Fue entonces cuando seguimos su sugerencia de ir a la zona de Palermo Hollywood....
Luego de dar cincuenta mil vueltas buscando un lugar que Walter recordaba logramos encontrarlo. Mientras ellos estacionaban la camioneta nosotras entramos al lugar y nos estaban preparando una mesa. Comence a ver que solo había parrilla y como se imaginan , despues del asado del mediodía no tenía la menor intención de repetir el menú. Es mas, mi intención era algo lo mas liviano posible. Mucho bullicio, poca onda, mucho asado. Nos fuimos y dejamos al mozo que nos estaba preparando alguna mesa que se desocupaba en minutos sin avisar. Caminamos por esa cuadra. En la esquina había un restaurante chiquito en el que solo servían pescados y mariscos. Mari no tenía ganas de comer bichos de mar por lo cual seguimos adelante. Unos metros mas y encontramos un lugar bastante agradable. Entramos, nos anotamos para esperar unos minutos nos dijo una amable señorita. Mientras esperamos a Mari le pareció un poco vetusto. Parece un restaurante de viejos, dijo. Y mientras los muchachos esperaban nos acercamos a otro lugar de la misma cuadra que era especialista en comidas del sur argentino.

Vimos la carta, nos tentó la fondeu de queso y calculamos que no sería tan caro. Y lo mas importante de todo. A Mari le gusto!
Compartimos de entrada unos "pinches" de jabalí con una salsa exquisita. Eran realmente escasos pero muy ricos.
El lugar se llamaba Aires de Patagonia o algo por el estilo . Quien haya recorrido el sur encontrará en este lugar una repetición de materiales y objetos de origen austral. Variedad de hongos, cordero, trucha, ciervo, jabalí, etc. Te y vinos de la Patagonia. Mesas muy cercanas entre si y una carta considerablemente picante.
La fondue estaba muy rica. Acompañada por trozos de carne, pan tostado, papas y pikles. La foto artística pertenece a Mari que esa noche no pudo demostrar sus habilidades con la fotografía.
Y para terminar despues de algun café y un te de hierbas exotico del sur que yo tomé por supuesto, la cuenta. He aquí la foto que refleja fielmente la impresión de la misma.
Un rato despues nos reiamos mucho. Al fin de cuentas, una vez puede uno escapar de su presupuesto y vivir una noche diferente.

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